Domingo, 17 Abril 2016 18:53

Camisetas Kukuxumusu

kuku peqCamisetas Kukuxumusu
Kukuxumusu y Espido Freire. 2011.

 

 

 

Proyecto que combina literatura y camisetas.
Breve texto literarios que van serigrafiados en el interior de la camiseta.

kuku

Publicado en Obra en otros formatos
Viernes, 15 Abril 2016 16:28

Donde siempre es octubre - Entrevistas

donde siempreDonde siempre es octubre
Seix Barra, 1999

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Entrevistas:

«ME DIVIERTE QUE PUEDAN PENSAR QUE SOY UN ESCRITOR EN LUGAR DE UNA ESCRITORA»
Por Amaia Fano. Revista DEIA. 19 de Febrero de 1999


Tras el éxito de «Irlanda», la joven escritora llodiotarra publica la próxima semana su segunda novela, «Donde siempre es octubre», un relato coral con más de cincuenta personajes, cuya acción transcurre en una ciudad imaginaria sumida en un otoño perpetuo.


ESPIDO FREIRE PUBLICA “DONDE SIEMPRE ES OCTUBRE”, SU SEGUNDA NOVELA


ESPIDO FREIRE (Llodio,1975) tiene, a simple vista, una complexión frágil y un rostro antiguo, ligeramente pálido, en marcado por una melena ensortijada, a ratos rojiza, que le confiere el aspecto de una Venus de Botticelli con algunos kilos de menos y una que otra ojera de más. Joven aunque sobradamente ilustrada, su impresionante curriculum deja al descubierto una precocidad extrema que en principio no le ha puesto la vida nada fácil y que constituye, sin duda, la esencia íntima de una personalidad compleja, casi renacentista, forjada a base de mucha autodisciplina y buenas dosis de soledad. 

A sus 24 años bien podría pertenecer a esa entelequia que se ha dado en llamar Generación Kronen si no fuera porque, a diferencia de sus coetáneos, ella no viste raro ni reivindica ninguna suerte de rebeldía urbana. Quizá porque vive en el campo, junto a sus padres y a una hermana profesora de piano que, más que ángel de la guarda, ha hecho con ella las veces de Pigmalión, iniciándola primero en la senda de los allegros y pianísimos, para acabar aconsejándole que renunciara a su nombre de pila, y empezara a firmar autógrafos con sus dos apellidos.
“Mucho de lo que soy se lo debo a ella, mi hermana fue quien descubrió mis aptitudes para el canto y es también quien me ha animado a publicar mis libros bajo el nombre de Espido Freire que es sonoro y a la vez ambiguo”, explica la joven autora que esta misma semana verá publicada su segunda novela en Seix Barral.
A pesar de ser la segunda en publicarse, «Donde siempre es octubre» es en realidad la primera novela de Espido Freire que la escritora escribiera, hace más de tres años, pensando ya en una trilogía compleja, plagada de sutilezas y de personajes femeninos a medio camino entre la inocencia y la crueldad,: cuya tercera entrega está aún en proceso de gesta-ción. «Escribí la primera de las historias que componen el argumento de este libro cuando tenía dieciséis años –explica la autora- En principio iba a ser el inicio de una serie de relatos distintos hasta que un día me di cuenta de que, curiosamente, casi todos tenían lugar en una misma ciudad y en la misma estación del año».

DEIA: ¿Oilea es una especie de Macondo universal?
ESPIDO FREIRE: Macondo son palabras mayores. Oilea es tierra de nadie. Un territorio imaginario donde aparentemente nada sucede. Se parece a cualquier ciudad y sin embargo no podría ser ninguna otra, ya que vive en un otoño perpetuo, sumida en el inicio de una decadencia eterna. Hay en ella dos zonas bien diferenciadas, la de los ricos y la de los pobres, lo cual la convierte en un hervidero de conflictos sociales soterrados.

D: Tal como sucedía en «Irlanda» (Ed. PIaneta, 1996) existe en esta novela una constancia al viaje, una sugestiva alusión a destinos remotos.
E. F: En mi opinión, el tópico del viaje está presente desde la Odisea, el poema Itaca nos cuenta que lo importante no es el punto de llegada sino lo que ocurre durante la travesía. En este sentido, la literatura es para mí la mejor evasión porque implica un cierto cambio de estado en el que abandonas por un momento tu propia realidad para vivir en un ámbito totalmente imaginario. Soy consciente de que ello supone un gran esfuerzo para el lector , pero yo únicamente escribo para lectores inteligentes.

D.: Por lo que he podido saber de su biografia es usted una artista de lo más polifacética. A los doce años cursó estudios de bel canto, los 16 realizó una gira por toda Europa acompañando al tenor José Carreras, además escribe sin cesar desde la pubertad y, en sus ratos libres, dibuja. Se dirìa que responde al canon renacentista, según el cual, quien posee talento y sensibilidad para el arte puede expresarlo en cualquiera de sus disciplinas.
E. F: Me encantaría poder decir que tengo talento, pero no sé si sea cierto. En cualquier caso, creo que la especializacion es cosa de insectos. Tengo la sensación de que ésta es una sociedad que al menor descuido nos convierte en expertos en cuestiones ínfimas y al mismo tiempo nos exige que sepamos de todo.

D.: ¿Dónde es más difícil dar el do de pecho: en la ópera en la literatura?
E. F: En la música, sin duda. El mundo de la ópera es un mundo de apariencia en el que no es necesario tener una inteligencia excesiva. Todavía en el renacimiento se consideraba que los ejecutantes eran poco menos que animales de carga, mientras el peso creativo recaía en los compositores, y algo de eso hay todavía. En general existe muy poca formación intelectual, pero es un mundo feroz donde hay una rivalidad tremenda. Y eso me asustó mucho. Ten en cuenta que en el canto tú eres el instrumento, lo que el público adora no es tu habilidad para tocar un violoncelo, sino a ti por tener una voz privilegiada. Así que la vanidad es inmensa. En ningún otro campo del arte se da el fenómeno del divísmo como en la ópera.

D.: Pero entre los escritores hay también grandes divos.
E. F.: Puede ser. Pero entonces yo era sólo una niña. Y ahora, en cambio, soy capaz de distinguir al artista de la obra. Sé que un escritor puede ser una persona indeseable y, sin embargo, escribir divinamente.

D.: Para tener apenas 24 años, se expresa usted de una manera peculíarmente adulta. ¿Ha tenido a menudo la sensación de ser tratada como bicho raro más que como una niña prodigio?
E. F.: Ocurría cuando era mucho más joven. Sucede que, desde pequeña, leía mucho y me expresaba con gran pedantería. Supongo que era una manera de destacar, pero en el instituto vivía en un ambiente de incomprensión total. Encima me dedicaba a la ópera y en esa época lo que estaba de moda era Dincan Dhu. Así que había burlas de todo tipo, creo que en el fondo subyacía una gran envidia pero la sensación que yo tenía era distinta. Ahora ya no, quizá porque cadá vez voy seleccionando más a la gente y he conseguido distintos niveles de conversación.

D. :¿Por qué firma con sus das apellidos y no con su nombre de pila?
E.F.: En parte por una cuestión emotiva. Yo no quería renunciar a ninguno de mis apellidos por lo que, al principio, le propuse a mi agente firmar símplemente Laura, pero ella me dijo, con muy buen tino, que eso sonaba a tienda de medias. Así que estuvimos dándole vueltas y pensamos que Espido Freire sonaba bien y además era un tanto ambiguo.

D.: Un tanto andrógino diría yo.
E. F.: Así es, y eso me gusta. Me divierte que puedan pensar que soy un escritor en lugar de una escritora.

D.: Eso nos lleva a la pregunta del millón. Si reconocemos que existe una psicología femenina ¿por qué nos cuesta tanto reconocer que existe también una literatura femenina?
E.F.: Es evidente que hay un tipo de literatura que le gusta más las mujeres que a los hombres, así como es evidente que hoy en día el público lector es mayoritariamente femenino. En consecuencia, hoy hay autores que escriben de modo y manera que agrade a las mujeres. Pero de ahí a decir que existe una literatura femenina...

D.: Yo me refiero más bien a la literatura hecha por mujeres sobre mujeres; y al hecho de que aún resulte extraño que una escritora adopte una voz masculina.
E.F.: Es que quizá nos interese menos. Durante siglos la única visión de la mujer que nos ha llegado a través de la literatura ha sido escrita por hombres y, si no rompíamos con eso, si no escribíamos desde una perspectiva femenina sobre lo que las mujeres pensábamos de nosotras mismas, no hubiéramos tenido nunca una idea precisa de nuestra propia identidad como mujeres y como escritoras. 

D.: ¿Y a usted qué tipo de mujer le interesa literariamente hablando?
E.F.: Me fascina la mujer fuerte y un tanto malvada. En general, creo que se ha explorado muy poco en la capacidad que tiene la mujer para desarrollar su maldad y en los remordimientos que ello le causa porque, culturalmente, existe aún una evidente fascinación hacia el bien y un rechazo instintivo del mal, es una especie de pena moralizante heredada.


D.: Usted pertenece por edad a eso que se ha dado en llamar la Generación Kronen, se identifica con el resto de escritores que la integran?
E.F.: Para empezar, a nadie le gusta que lo sitúen en una generación determinada, además yo soy tres o cuatro años más joven que José Angel Mañas y la temática que trato es totalmente diferente a la suya, en cuanto a que no aspiro a tocar temas realistas y urbanos que, salvo excepciones, parece ser la tónica dominante.

D.: ¿Cuáles son sus principales referentes literarios?
E.F.: De niña he leído casi todos los cuentos clásicos en sus versiones originales. Esos cuentos y la mitología me introdujeron en un mundo simbólico que después me ha sido muy útil en mis novelas. Además reconozco la influencia de Virginia Woolf, de Cortázar, de Borges, aunque siempre he pensado que mencionar a los autores que te han influido es como hacer una especie de lista de aquellos que aún no has leído.

D.: ¿Qué opina de las fórmulas de promoción que las grandes editoriales emplean para lanzar jóvenes escritores y, sobre todo, escritoras?
E.F.: Si lo que se pretende es vender, todo vale. Ocurre que para mí escribir no es simplemente una cuestión de ventas, ni siquiera de fama. Yo escribo porque tengo una incapacidad notoria para dedicarme a algo que no me gusta y porque me seduce mucho la posibilidad de vivir muchas vidas en una sola y eso es algo que sólo se consigue con la literatua.

D.: Pero no hablamos de escribir sino de publicar, ¿cómo se hace para que las grandes editoriales te tomen en serio a los 22 años?
E.F.: En mi caso publicar no es más que la consecuencia natural de un proceso de creación que arranca cuando tenía menos de 15 años.

D.: Me refería a si tiene usted un agente editorial o si va por libre.
E.F.: Por supuesto que tengo un agente editorial. Pero cuando llegué a él, tenía ya escritos cerca de cien cuentos y tres novelas, y sabía exactamente qué era lo que quería hacer con mi carrera. 

 

Publicado en Entrevistas
Viernes, 15 Abril 2016 16:22

Donde siempre es octubre - Reseñas

donde siempre esoctubreDonde siempre es octubre

Seix Barra, 1999

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Reseñas:

EN LA TIERRA DEL SUEÑO
Por Luis de la Peña. El País-Babelia. 26 de Abril de 1999

Espido Freire construye en su nueva novela un legendario mundo onírico


Si bien las deudas de esta novela con otras donde el territorio es una ciudad inventada son claras, esto importa porco porque ya el recurso se ha convertido en la literatura contemporánea en uso habitual, en un modo de albergar el yo individual en un lugar mítico que lo explique y desde el que poder trascender a otros espacios más allá de los meramente occidental.


Pero en el caso de Donde siempre es Octubre no se trata de un mundo para la epopeya, sino para la leyenda, porque la novela de Espido Freire, ambiciosa en sus planteamientos estéticos, es un relato que surge en ese ámbito complicado y huidizo que son los sueños, donde la melancolía y la tristeza, los deseos y la realidad se amalgaman creando un aire irrespirable y obsesivo, pero necesario para descubrir la confusa trama del yo.


Oilea es la ciudad que nace en el lugar impreciso de los sueños, allí donde se constituye la leyenda de los seres reales y oníricos, la ciudad que alberga el amor, la pasión, el rencor, la crueldad, el silencio y el odio, la ciudad donde nunca es octubre porque siempre lo es, d
onde el tiempo cobra una dimensión inmóvil y circular, sin un antes y un después, donde todo conduce al origen, porque es el origen mismo y el destino.

Aquí hay cuentos de hadas y mariposas, aconteceres cotidianos, muertes, gentes antiguas que acarrean su historia de agua y tristeza; desolación o ilusiones que transitan por eestos seres de leyenda hasta construir un territorio, un espacio mítico en el que acontece la aventura de la existencia, de esa existencia plagada de anhelos y soledades, de habitaciones cerradas y calles que van a dar a la orilla de la soledad. 

Los personajes de Espido Freire están constituidos por la sustancia del mito, pero partiendo de la realidad misma, esa realidad desde la que se yerguen y originan los sueños. Personajes dibujados por rasgos obsesivos y arquetípicos, cumpliendo un papel coral hasta organizar la novela como un friso fantasmagórico, poblado de sombras y luces que se debaten ante la impotencia de ser, y reconocer en ellos el propio fracaso.


La autora aborda la escritura desde lo fragmentario, con secuencias, personajes, historias que van y vienen, que se cruzan y se reencuentran sin otro anhelo que constituir un mundo, el de Oilea, cerrado y asfixiante que devora a sus propias criaturas, con voces múltiples y diversas personas narrativas, para crear un conjuntoperturbador, una ciudad fantasmal e interior partida en dos mitades, norte y sur, por la calle de los Cerezos y un cementerio que la contempla. Una novela que apuesta y arriesga por una escritura necesaria, seguramente poco complaciente, pero capaz de indagar en lo oscuro e inexplicable.

DONDE SIEMPRE ES OCTUBRE
ESPIDO FREIRE

Por Pilar Castro. El Cultural, Febrero 1999

Como fue Macondo para García Márquez, Comala para Rulfo, o el condado de Yorknapatawpha para Faulkner. Como Vetusta para Clarín o Castroforte para Torrente. Así es Oilea para su autora. Un escenario inmóvil, hermético, hostigado por una atmósfera asfixiante, habitado por un tropel de personajes que entretiene con un puñado de deseos intransitivos. Donde la realidad no se opone al castigo del aburrimiento; donde la vida, siempre igual, se nos cuenta en historias pequeñas, tantas veces más próximas a la verdad que las escritas y publicadas con H mayúscula. Como diría Onetti. Porque Oilea, la ciudad circular, donde siempre es octubre también es como su Santa María. Un lugar de los que suelen ser tildados de territorios míticos por existir sólo en el espacio de la ficción, como pensado para representar el mundo. Mejor dicho: un mundo. El que quiere contar Espido Freire (Bilbao, 1974) a través de esta novela; la segunda desde que hace un año se dio a conocer con Irlanda, otra historia, mucho más sencilla en sus medios y de trama menos ambiciosa; pero anunciadora de posibilidades que aquí la revelan exigente y sorprendente, capaz de refundir voces maestras y estilos procedentes de la literatura occidental en unos modales expresivos soberbios, en una capacidad persuasiva poco común.


Quizá sobrante de algunos tópicos, de algún que otro tic iniciático, fácil de pulir. Nada que estorbe a esta valiente y arriesgada propuesta narrativa. Que advertimos cautivadora para quienes disfruten de esos lugares donde los únicos sobresaltos derivan de una acción desencadenada por palabras llenas de soledades, recuerdos, secretos y confidencias que acogen y sobrecogen. Que lastiman a sus sujetos porque sólo las piensan, las lamentan o las desean. No las comparten.


Se nos ofrecen como parte de un discurso que simula perderse en un nosotros, fragmentario, lleno de sutilezas, ambigüedades y agudas elipsis temáticas y temporales. Al modo de las novelas corales en las que cada uno, cada una, al hilo de un recuerdo siempre resumido en el mismo, el único en el que se reconocen, rompen a hablar, entre retazos de historias que se rozan unas a otras. Porque confían en la sagacidad del lector para saber deducir y recomponer lo que parece perderse entre tantas voces.


Ellas nos van dando signos de esa ciudad sin antes ni después, acomodada en la rutina de una existencia de órdenes impuestos por costumbres rancias. Regida por un tiempo que nadie asume, pero nadie puede impedir; y así llega octubre, cada año, subrayando su paso. Como en Santa María, la misma quietud tomando la ciudad y sus gentes, devorándolas a su antojo, como sólo ocurre cuando el tiempo insinúa su protagonismo erigiéndose en el contenido de acciones inmóviles, y también en su fondo.


Como en Oilea. Donde el amor, el rencor, el odio y la crueldad son los movimientos más transitados por el tropel de personajes sobre el que se sostiene. Aunque son las mujeres quienes más las padecen. Ellas ocupan el primer plano de ese micromundo atosigado por los límites de sus imperativos físicos, sociales y morales. Los primeros vienen impuestos por una calle que divide la ciudad en Norte y Sur, la calle del Cerezo, imponiendo las dos zonas de la vida dentro de ella. De un lado sus hijos predilectos, la fábrica y sus dueños, los encuentros en el casino, los conciertos de violoncelo..., para disfrazar el aburrimiento. Del otro gentes deseosas de otra vida, de otro lugar más allá de Oilea , de probar el mundo de otro lado. La misma espiral de rutina. Al fondo la presencia del cementerio presidiendo estas vidas mortecinas, acogiendo la indiferencia ante los muertos de los dos lados de esta historia.


En ella puede oírse el duelo de amor de muchas mujeres; puede verse a otras que no esperan demasiado de él. Puede distinguirse la traición y es posible leer en sus gestos la rabia y el rencor. Quizá por culpa de un hombre en el que todas pusieron la medidas de sus deseos. Pero así fue, hasta la última noche de Oilea. Como cuenta esta leyenda que ha prometido convertirse en el principio de una trilogía desde ahora esperada para confirmar a su autora con otra historia como ésta, larga, entrecortada, llena de momentos brillantes y misteriosos... Son palabras de Onetti.

LOS HILOS DEL TAPIZ
Por Juan Carlos Peinado. En CRITICA, 1999

Hace apenas un año aparecía el primer libro publicado de la escritora bilbaína Espido Freire. A pesar de la juventud de la autora (nacida en 1974) y de la inevitable alharaca promocional derivada de tal circunstancia. Irlanda era una novela corta que no se doblegaba ante modas, precisa y sólida en su construcción, turbadora y sugerente en su propuesta moral y en la creación de atmósfera muy peculiar. Era una primera obra editada, pero la seguridad con que se trazaba su mundo ficticio parecía indicar que detrás de aquel relato existía un universo propio ya tanteado y, tal vez, explorado a través de la escritura. Donde siempre es octubre, su nuevo libro, supone una inmersión más ambiciosa en ese mundo imaginario, uno de cuyos espacios - aunque tal vez no el único: con el tiempo se verá - es la ciudad de Oilea, escenario (y también protagonista) por el que se mueven decenas de personajes de una fábula coral.


Aunque el modo detallista y sutil de la escritura que se practicaba en Irlanda continúa en este segundo título de nuestra autora, existen entre ellos notables diferencias que apuntan hacia un importante salto cualitativo. En primer lugar, frente a la indefinición de espacio y tiempo de opera prima, en Donde siempre es octubre se va construyendo poco a poco toda una geografía (el plano de una ciudad y su radiografía social), al tiempo que sus habitantes se muestran fatalmente sujetos al devenir de una historia compartida. Así, desde un presente de decadencia para Oilea, asistimos a la recuperación de un pasado brillante que, sin embargo, guardaba la semilla que con el tiempo acabaría destruyendo la ciudad. Hay, por tanto, una ambición demiúrgica de totalidad, una narración en la que se aspira a fundir la diversidad de la vida privada con lo colectivo.


Ese planteamiento, que puede sonar bastante a aspiración decimonónica, se lleva a cabo a través de una concepción novelesca bien ajena a la linealidad narrativa. Donde siempre es octubre es, en principio y fundamentalmente, un libro de relatos (veinticinco en total), la mayoría muy buenos, ovos -tributo a la necesidad de establecer relaciones entre personajes o completar su retrato- tal vez sólo funcionales. Y algunos de ellos, como Figuritas, Carbón o Feigenbaum entre otros, espléndidos. Cada uno de esos relatos es un acercamiento a un habitante de Oilea, una mirada a su existencia que, desde lo anecdótico y circunstancial, va avanzando hacia las entrañas de su conciencia y de su memoria. Pero al mismo tiempo, conforme se va sucediendo la lectura de los cuentos, las que eran escuetas alusiones a otros personajes o a lugares aparentemente intrascendentes, van adquiriendo la naturaleza de piezas de un puzzle cuyo dibujo se perfila progresivamente, hasta alcanzar las dimensiones y la coherencia de un mural: Oilea. Lo mismo ocurre con el empleo del tiempo. El caos inicial, la sensación de que cada historia personal constituye un departamento estanco, da paso -previo tributo de un esfuerzo del lector, por fortuna- a un tiempo único en el que es posible advertir una cronología.


Esta tendencia gradual a la interrelación es la que, junto a una visión del mundo unitaria proporciona la coherencia a un libro que, muy lejos de Irlanda (que era una nouvelle casi canónica). hace equilibrismos entre la colección de relatos y la novela. Sin embargo, esa progresión también tiene sus inconvenientes, y así en los últimos textos asistimos a un cruce de personajes y a un desfile de situaciones tal vez demasiado presurosos y deshilvanados. La necesidad un tanto arbitraria de hacer converger todos los hilos en un gran final no era, en mi opinión, necesaria: el tapiz era más bello cuando nos obligaba a contemplarlo sin orientaciones. De cualquier modo, el libro obedece a un plan ficcional tan meditado que a pesar de su estructura ftaa mentaria, la trabazón de los elementos permanece intacta, y esa innegable pericia debería ser, en estos tiempos que corren, motivo suficiente para adelgazar reparos menores.


La labor de orfebrería narrativa no es, sin embargo, lo más relevante de Donde siempre es octubre. La lejanía (también la fascinación) que imponen los nombres de origen germánico o galo (Delian Aryam. Guillemette, Villiers, Ydgard), esa ambientación con remoto sabor victoriano, son sólo vistosas envolturas del universo que urde Espido Freire, envolturas que muy pronto dejan a la intemperie a un puñado de hombres y mujeres, simplemente. Nadie es feliz en Oilea. Unos, los del Sur, porque viven un tiempo envenenado por el resentimiento, por la conciencia de la injusticia y la necesidad -material y moral- de poner un pie en el lado norte de la calle de los Cerezos, aún a costa del oprobio. Los del Norte, el sector elegante de Oilea, son personajes siempre mordidos por la frustración de un deseo muchas veces moribundo desde su mismo nacimiento. Y sin embargo, en sus retratos no hay concesiones a la caricia plañidera. sino tal vez todo lo contrario. Espido Freire tiene una especial capacidad para rodear a sus criaturas de un halo de crueldad. Éstas actúan o piensan sumidas en una extraña indolencia del mal bajo la que late siempre, al fin, una indefinible ternura, una posibilidad de comprensión. Es en esta complejidad psicológica y en sus propiedades turbadoras donde, como decía, reside lo mejor del libro o, al menos, lo que ha de pesar en la más eficaz instancia crítica: la memoria.

Publicado en Reseñas
Viernes, 06 Octubre 2017 23:10

Donde siempre es octubre

donde siempre esoctubre

Donde siempre es octubre.

Seix Barral, 1999.

Sinopsis:

Oilea es el nombre de una ciudad que nadie puede encontrar y en la que cualquiera podría perderse para siempre. Una ciudad soñada por la melancolía, en la que viven, entre otras criaturas de la inquietud, Loredana, una mujer capaz de comer galletas mojadas en sangre de animales, el polémico y arrogante violoncelista Delian, la aparentemente sumisa pero adúltera Guillemette y, entre otros, la mundana ydesenvuelta Lavinia.
Un mundo fantasmagórico poblado por una galería de personajes, a los que dominan pasiones subterráneas y rivalidades enfermizas conducidas por una imaginación literaria perturbadora.

Espido Freire dibuja un universo cerrado como un invernadero, preciso y precioso como una miniatura, mediante sutiles retratos psicológicos que dan la justa medida de una atmósfera decadentemente delicada, en la que se alternan las supersticiones populares, la perfecta observancia de la cortesía y el relampagueo de inquietantes desengaños amorosos. En un territorio cercano a Hoffmann, Espido Freire realiza en Donde siempre es octubre una originalísima indagación en una realidad a la vez onírica e introspectiva.

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Un monde de fantômes, peuplé par une galerie de personnages dominées par les passions souterraines et des rivalités pathologiques, Avec son imagination littéraire perturbatrice, Espido Freire dessine un univers fermé comme une serre chaude, précis et précieux comme une miniature, à travers de subtils portraits psychologiques qui configurent une atmosphère décadente et délicate, ou trouvent sa place les superstition populaires, ou les superstitions populaires trouvent leur place en éclairs d’inquiétants désillusions d’amour.

«Un extraordinaire roman avec une architecture savante, d’avant-garde, avec un beau langage privé où n’a pas lieu un seul cliché, avec une imagination que voile tout, que déchire tout ».
Luis María Ansón, La Razón, 4 mars 1999

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Un mondo fantasmagorico popolato da una galleria di personaggi dominati da passioni sotterranee e rivalità malsane condotte da una perturbante immaginazione letteraria. Espido Freire descrive un universo chiuso come una serra precisa e preziosa come una miniatura, mediante sottili ritratti psicologici che danno la giusta misura dell’ambiente decadentemente delicato in cui si alternano le pullulanti superstizioni, il perfetto rispetto delle regole della cortesia e il lampeggiare di inquietanti disinganni amorosi.

“Un romanzo straordinario con una saggia architettura d’avanguardia, con un linguaggio che non si lascia sfuggire nemmeno un luogo comune, con una immaginazione che veglia su tutto, che tutto lacera”
Luis María Anson, La Razón, 4 marzo 1999.

DONDE SIEMPRE ES OCTUBRE (Where there is always October)
Seix Barral, 1999

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Oilea is an imaginary city where it is always October. Jumping from one mind to another, from one house to another we learnt about their inhabitants and their dreams and lives. Dark and mysterious, Espido invents a decadent and sinister society ruled by conventions and appearances. This work is the first of the Trilogy of Cities, that will continue with “Nos espera la noche”.

Oilea ist eine fiktive Stadt in der immer Oktober ist. Wechselnd von den Gedanken eines zum Nächsten, von einem Haus zum Anderen erfahren wir über ihre Einwohner und deren Träume und Leben. Dunkel und geheimnisvoll erdachte sich Espido eine dekadente und unheimliche Gesellschaft regiert von Bräuchen und Erscheinungen. Dieses Werk ist das erste einer Trilogie von Städten, welches mit “Nos espera la noche” fortgesetzt wird.

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Reseñas:

En la tierra del sueño
Por Luis de la Peña. El País-Babelia, 26 de Abril de 1999

Donde siempre es octubre
Por Pilar Castro. El Cultural. Febrero 1999

Los hilos del tapiz
Por Juan Carlos Peinado. En CRITICA, 1999

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Entrevistas:

"Me divierte que puedan pensar que soy un escritor en lugar de una escritora"
Por Amaia Fano. Revista DEIA. 19 de Febrero de 1999

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Portadas:

Edición española
(Debolsillo)

octubre bolsillo

 

Edición española
(Planeta)

octubre planeta

 

Edición portuguesa

octubre portugal

 

Publicado en Obra de Espido Freire
Jueves, 14 Abril 2016 23:26

Primer amor - Reseñas

primer amor1Primer amor
Temas de hoy, 2000

 

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ESPIDO FREIRE PUBLICA 
UN ENSAYO SOBRE LOS CUENTOS INFANTILES 
Por Miguel Mora. En El País. 28 de Septiembre de 2000 

Ganadora del Premio Planeta en 1999 con la novela Melocotones helados, Espido Freire (Bilbao, 1974) ha preferido continuar su precoz carrera de escritora con un ensayo. Se titula Primer amor, y lo ha editado Temas de Hoy. El título no refleja del todo bien su contenido. Freire habla, en efecto, de un primer amor en la introducción del libro, pero luego se mete de cabeza, desde el humor y la ironía y tratando de traerlos a la actualidad, en el complejo universo de los cuentos infantiles para intentar desentrañar sus misterios y sus claves secretas.

"La editorial", explica, "estaba interesada en que hablara de mi primera pasión amorosa, pero pensé que era demasiado joven para hacer autobiografía y que era difícil decir nada nuevo sobre el amor, así que lo uní con un proyecto antiguo, el de entrar en la morfología, la semiótica y los roles de los cuentos infantiles"

Dotada de una pluma fácil - quizá reflejo de su extraordinaria labia-, muy interesada por la psiquiatría, la psicología y la astrología ("son parcelaciones del comportamiento que suplen bastante bien la inexperiencia"), Freire recrea una historia que no fue exactamente de amor. "En el barrio éramos dos amigas muy amigas, Elsa y yo, y durante una temporada compartimos a un novio, un chavalillo muy majo. Pero el primer amor no fue ése. El' primer amor siempre es más que eso, porque es el que se vive de una forma única; y los que vienen-luego son sólo reacciones o confirmaciones del primero, que es el modelo para siempre".


Escatología y Sexo

Respecto a los cuentos infantiles, tanto los escritos como los orales (a los que ella estuvo muy próxima en su infancia gallega), Freire se declara una forofa absoluta, y dice que no distingue nacionalidades (pero si géneros) y que los sigue leyendo. "Los cuentos están llenos de enseñanzas afectivas y de consejos para la vida. Las fábulas guardan las claves morales. Los mitos y las sagas dejan descubrir las raíces sociales. Todos, de una forma o de otra, contienen atrocidades, pero, desgraciadamente, se han ido edulcorando con el tiempo".
¿Desgraciadamente? "Claro, a los niños les encanta la escatología, el sexo, el miedo, y no les queda ningún trauma por oír historias crueles o explícitas. La inocencia de los niños es una falsedad, una mentira".
Y algunos de los cuentos más célebres, dice Freire, son "un verdadero catálogo de consejos, un manual de cómo comportarse en el futuro, incluso una guía de caza, acoso y derribo para niñas en edad de ligar. La bella durmiente y Cenicienta son sendos manuales de seducción. Cenicienta es activa: incita, provoca y consigue. Trabaja mucho, el sábado se pone guapa, se va a bailar a la discoteca, conoce a un chico, le deja el teléfono (el zapato) y se marcha. Él rastrea un poco y al final la encuentra. La bella es mona y pasiva. La típica que espera sentada en un rincón.

Primer amor
Por Mantis y Religiosa, Impar #1, Marzo 2001

Ya no es novedad aunque siga siéndolo. Que la penúltima premio Planeta entre melocotones helados y poemarios inéditos, decida hacer un alto para hablar del amor- del primer amor- es una primicia. Decía San Juan, -el más santo de los santos-, que a la tarde seremos examinados en el amor, y Espido ha pasado con buena nota el examen, al menos teórico, del arte más antiguo del corazón.
Escudriñando en la memoria infantil que todos guardamos celosamente, y a la que pocos quieren volver la mirada - como el alado pájaro de Borges que no avanzaba por mirar atrás -, junto a las mejores y más imborrables sensaciones, nace "Primer amor". Plagado de héroes y villanos, príncipes azules - que no lilas, como cantaba Guillermina Motta - y princesas netamente insulsas... todo ello mezclado con aroma de tartas de colorines, castañas asadas, abrazos maternos y reprimendas paternas, tardes de deberes, uniforme de salesianas y meriendas de pan y quesito, mapas geográficos de una Europa no comunitaria... Pero no crean, que esta melé es una revisión, no tomista, cargada de irreverencia y descaro en la que la autora se impide la curar estupideces míticas y machistas como la de la sirenita abocada a abandonar su casa bajo el mar, en pos de un hombre que tiene la desvergüenza de tener piernas en lugar de escamas, o destronar del altar de mito al paladín de la inmadurez voluntaria, llamado Peter y apellidado Pan. Y así, la incontinente autora, entra y sale con impunidad de decenas de cuentos como Ricitos de Oro, la Ratita presumida, la Princesa y el guisante, Alí Babá y los cuarenta ladrones... y el sinfín de literatura engullida en los cuentos de aquella extinta colección de Miniclásicos.
Si para conseguir un bien natural - propio, exigible y reivindicable - como es el amor, hay que sufrir lo indecible, como si de un bolero interminable se tratara, yo me apeo. Ella, Espido, también se apea. Ella, y quien esto escribe, reniegan de las lágrimas vertidas por tanta malditamente bella desesperación y, una y otra, nos negamos a que el amor se escriba siempre en clave de dolor y con sinónimos de desesperanza.
No lo olviden: a la tarde, se nos examinará en el amor y al que intente subir nota, sufriendo por arrobas, se me ocurre penalizarle haciéndole repetir curso.

El Primer amor
El Periódico de Alava, Vitoria, 15 de Octubre de 2000

Nacida en Bilbao hace 25 años, Laura Espido Freire ha estado desde pequeña ligada al mundo de la música, la escritura y el dibujo. En la Universidad de Deusto fundó dos revistas de opinión y de creación literaria. Su primera novela salió publicada en 1998 con el título de Irlanda. Más tarde, y de manera casi consecutiva, ha sacado al mercado Donde siempre es octubre y la premiada Melocotones helados. Durante casi un año Espido ha estado de gira con su amiga y finalista del Planeta Nativel Preciado. Con su novela Melocotones Helados que ha alcanzado su décima edición en enero del 2000, fue publicada en abril de este mismo año en Turquía (Güncel Yayincilik) y el año que viene en Alemania (DVA), Francia (ActesSud) y Portugal (Dom Quixote). Su sobriedad y madurez, a pesar de su juventud, están fuera de toda duda. Ahora acaba de publicar su nueva novela Primer amor.
Espido Freire publica un nuevo libro llamado Primer amor en el que vuelve la vista al pasado para recordar el primer beso y también la primera herida; la pasión deslumbrante y la furia de esa experiencia sentimental que suele quedar fijada en nosotros de forma indeleble, y muchas veces la decepción que pone 6n a ese sueño tan buscado. Espido Freire ha señalado que no se vive más amor que el primero. A partir de ahí comienzan a amontonarse. De hecho, no se siente más amor que el primero, rememorado una y otra vez. Conocida por sus novelas, con "Primer amor" Espido Freire ha recurrido a un género distinto, el ensayo, sirviéndose de unos estudios que realizó sobre cuentos infantiles y mezclándolo con análisis sobre el primer amor, descartando los aspectos autobiográficos. Ahora Espido nos da su visión particular sobre el mundo de los viajes.

¿QUÉ CONSIDERAS IMPRESCINDIBLE PARA LLEVAR EN UN VIAJE?
Crema protectora, porque tengo la piel muy blanca y me quema el sol.

¿A QUÉ LUGAR NO VOLVERIAS JAMÁS?
A ninguno. Siempre he deseado volver a los sitios en los que he estado.

¿CUÁLES SON LOS PRINCIPALES SITIOS QUE HAS VISITADO?
Conozco bastante bien Europa, y gracias a Planeta también Latinoamérica. No conozco África, ni Asia y por supuesto tampoco Australia.

¿TE GUSTA VIAJAR SOLA O MEJOR ACOMPAÑADA?
He viajado casi siempre sola, pero no importa llevar a una amiga o una amigo con el que me compenetre.

¿CUÁNDO LO HACES SOLA ES BIEN POR MOTIVOS LABORALES O MÁS BIEN POR PLACER?
Lo hago más por placer que por motivos laborales. Es decir, a veces me voy un par de meses a Inglaterra para mejorar mi inglés, o me voy una temporada a otro sitio, pero siempre está el deseo de vivir una temporada en ese sitio.

CREES QUE ES ESENCIAL CONOCER PRIMERO EL PROPIO PAÍS ANTES DE SALIR A UN PAÍS?
Sí, es imprescindible. De hecho cuando yo era pequeña me llevaron a conocer de punta a cabo todos los lugares de España, incluyendo Portugal.

¿CUÁL ES EL PAÍS DE TODOS LOS QUE HAS VISITADO, QUE MAS TE HAYA IMPRESIONADO?
Sin ninguna duda, Noruega.


¿POR QUÉ?
Por la belleza incomparable e indescriptble del paisaje. Esos contrastes tan dramáticos de cielo, agua, nubes y niebla, fiordos montañas,... Es impresionante.

¿CUÁNTOS SITIOS A LOS QUE HAS IDO TE HAN SERVIDO LUEGO DE INSPIRACIÓN PARA ESCRIBIR ALGUNA DE TUS NOVELAS?
Yo creo que todos, pero siempre aparecen enmascarados, casi nunca si este cuento o tal novela está inspirado en Aveerdeen o en París. Lo que ya hago es que voy tomando pequeños datos y los enmascaro.

CUÁNDO SALES FUERA ¿TE GUSTA INFORMARTE DEL SITIO AL QUE VAS A IR?
Sí. Preparo mucho los viajes, y retojo información en revistas, periódicos y guías para hacerme una idea de cómo es, al menos en cuanto a datos geográficos. A partir de ahí es historia.


¿QUÉ ANÉCDOTA RECUERDAS CON MAYOR AGRADO O DESAGRADO DE TODOS TUS VIAJES?
Una vez que me perdí en los barrios bajos de Porsmuth siendo muy jovencita. Me metí un sábado por la noche llevando minifalda y escote en el barrio chino, y salí de allí, literalmente corriendo y pedir un taxi.

¿CUÁNDO VIAJAS A UN PAIS DIFERENTE SUELES DEGUSTAR LA COCINA TIPICA DEL LUGAR?
Sí. No soy nada de McDonald’s, ni tampoco de grandes restaurantes.
Lo que suelo hacer es acercarme a una tienda pequeña y pregunto. Después me acerco a una fonda o una posada o barecito del lugar.
La verdad es que cada ciudad tiene esas cosas agradables si es de buen paladar.

Y CUANDO VIAJAS, ¿QUE MEDIO DE TRANSPORTE PREFIERES?
El tren, pero hay lugares en los que es imposible ir en tren, y por lo tanto has de ir en avión.

DE LOS LUGARES QUE HAS VISITADO, ¿A CUAL TE GUSTARIA IR?
Muchísimos lugares a los que me encantaría llegar. Por ejemplo determinadas ciudades rusas.

Primer amor
Por Pilar Castro, El Cultural de El Mundo, 18 de Octubre de 2000

Del amor, las mujeres, los hombres y la vida trata este libro. Dicho así puede parecer uno más entre la amplia y variada gama e discursos de carácter divulgativo llamados a tener buena acogida porque a todos señalan con títulos que invitan a enredarse en consideraciones sobre las emociones hurnarras. Y es que el amor -muchos lo han dicho, aunque pocos, como Benedetti, han acertado a expresarlo tan certeramente- "es uno de los elenientos emblemáticos de la vida. Breve o extendido, espontáneo o minuciosamente construido, es de cualquier manera un apogeo en las relaciones humanas". Y en su enigmática fuerza busca empuje, también, este volumen singularizado más que por sus argumentos por el original planteamiento de su autora. Es lo último de Espído Freire (Bilbao, 1974), una voz ya con un nombre propio cosido a tres novelas -Irlanda, Donde siempre es Octubre y Melocotones helados- de espléndida acogida y el último premio Planeta a sus espaldas.
Pero lo de ahora no es ficción, aunque tire de ella, y de la memoria, para convocar a un tropel de protagonistas y situaciones del imaginario infantil con el fin de ilustrar su propuesta, que consiste en ofrecer su personal visión de un "espinoso tema": el del "primer amor" que "no es siempre el primero -aclara- sino el que ha quedado fijado de forma indeleble. El que sirve de referencia y guía para las relaciones posteriores". Porque "no se siente más amor que el primero", el único -sostiene- que resume "lo mejor y lo peor de la experiencia sentimental". Así de categórica se muestra la autora al respecto, y para argumentar que en ellos pesa el lastre de lo aprendido en las nada inocentes historias infantiles acude a algunos de los ejemplos literarios míticos, como Cenicienta o La Bella Durmiente, a los príncipes que requerían sus amores, y a las hadas que resolvían con la magia los impedimentos sociales o morales. A partir de ellos recrea modelos y arquetipos humanos y compone ¡a trarna de los amores que unas y otros protagonizan. En ella entrarían la categoría de "los tímidos"que prefieren optar por objetos de an-ior "imposibles", la de las "heroínas resignadas al "sufrimiento" de sus amores "siniestros", la de las relaciones `convencionales" convertidas, con el tiempo, en "cobijo contra el mal tiempo", y la de los amores "furtivos", los que se asumen "invisibles" porque el suyo es otro "rnodo de amar".
¿A dónde le llevan esos personales? A reivindicar la necesidad de saltar de una vez del cuento a la vida, a desasirse del efecto de lastrosos patrones y a concluir que, de alguna manera, esas historias son responsables de ilusiones que no caben en el mundo real. Al menos en la realidad de un tiempo como el presente, en el que tanto parece haber cambiado la idea del amor y de las relaciones afectivas y tan escasos son los resultados; en el que "las mujeres han evolucionado tremendamente y los hombres no han cogido su paso", en el que urge disipar fantasías y miedos para atenuar los efectos de tanta "acción heroica" sobre el "primer amor".
Estas consideraciones contienen las ideas más graves y afortunadas del libro. En ellas se reconoce a una escritora tajante y dinámica, de ideas firmes y firmeza a la hora de exponerlas. No sucede lo mismo con el grueso del libro que, aunque funciona con eficacia gracias a un material de fondo bien aprovechado, al ingenio del planteamiento y a las agudezas de las que bebe su buen estilo literario, muestra gateras. Que tienen más que ver con las razones sustentadas para justificar la rotundidad de su idea inicial, forzada a responder a lo anunciado en el título, con la exposición de sus motivos, que en ocasiones se dispersan en reflexiones generalizadoras en torno al amor, las mujeres y la vida, que con la reserva de recursos expresivos de los que hace gala. En ellos están sus mejores aciertos, y ¡claro está!, en el enfoque: en la idea de tirar de la memoria para evidenciar la necesidad de lanzarse a la conquista de un territorio personal que deje de rendirle vasallaje a la graniática de los cuentos de hadas.

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Viernes, 06 Octubre 2017 23:10

Primer amor

primer amor1Primer amor.

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Sinopsis:

Con estas palabras abre Espido Freire este espléndido ensayo. A lo largo de sus páginas, se vuelve la vista al pasado para recordar el primer beso y también la primera herida; la pasión deslumbrante y la furia de esa experiencia sentimental que suele quedar fijada en nosotros de forma indeleble; y muchas veces la decepción que pone fin a ese sueño tan buscado. Ayudándose de los personajes de cuentos más populares (príncipes azules, mujeres presumidas, chicos malos, tímidos irremediables y amigas casamenteras) este libro recupera la emoción de las historias amorosas.

 

Entrevistas y Reseñas:

”Nous ne vivons plus d’amour que le premier ; tous les autres ne font que s’entasser les uns sur les autres. En fait, nous ne sentons plus d’amour que le premier, remémoré une fois après l’autre». En s’appuyant sur des contes traditionaux et des grands passages romantiques de la littérature universelle, Freire consacre son premier essai au premier amour, et à sa validité éternelle.

« Le livre fonctionne avec efficacité grâce à des matériaux bien employés, à l’intélligence du schéma narratif et à son grand style littéraire. »
Pilar Castro, El Cultural, 18 octobre 2000

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“Non si vive altro amore che il primo. Da lì in poi, iniziano ad accumularsi. Di fatto, non si sente altro amore che il primo, ricordato in modo ripetitivo”. Sulla base di racconti tradizionali e dei grandi passaggi romantici della letteratura universale, Freire dedica questo suo primo saggio al primo amore e alla sua eterna validità.
Il libro funziona con efficacia grazie ad un materiale di fondo ben utilizzato, grazie all’acume dell’impostazione e all’arguzia che intride il suo buono stile letterario.
Pilar Castro, El Cultural, 18 ottobre 2000

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"There is no greater love than the first, which is remembered time after time". This is the opening sentence of Primer Amor (First Love), an essay where Espido explores the different types of first love related to fairy-tale characters. Nowadays love is not a fairy-tale story, but more a social fiction, based on traditional roles and behaviours. How to fight against this?

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“Es gibt keine größere Liebe als die Erste, an welche man sich von Zeit zu Zeit immer wieder erinnert”. Mit diesem Satz beginnt „Primer Amor“ (Erste Liebe), eine Abhandlung in welcher Espido
die verschiedenen Arten der ersten Liebe an Hand von Märchengestalten untersucht. Heutzutage ist Liebe kein Märchensondern mehr eine auf traditionelle Rollen und Verhalten basierende soziale Geschichte. Wie kann man dagegen ankämpfen?

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Primer amor Espido Freire publica un ensayo sobre los cuentos infantiles.
Por Miguel Mora. El País. 28 de Septiembre de 2000 

Por Mantis y Religiosa
Impar #1, Marzo 2001

El Primer amor 
El Periódico de Alava, Vitoria
15 de Octubre de 2000

El Cultural de El Mundo, 18 de Octubre de 2000


Portadas:

primeramor portugues

Edición portuguesa

primeramor

Edición de bolsillo
Booklet

primer amor reedicion

Primer amor, reedición

Editorial Ariel, 2013

 

 

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Viernes, 06 Octubre 2017 23:10

El tiempo huye

El Tiempo HuyeEl tiempo huye. 
Premio de Relatos NH, 2001. 

Sinopsis:

Con este libro de siete relatos Espido no sólo publicó su primer libro de cuentos, sino que conquistó el premio NH (posteriormente "Vargas Llosa").
Los siete relatos indagan en la pequeña crueldad humana de lo cotidiano, en unos cuentos de gran cercanía e intensidad, que arrastran al lector hasta reconocerse en las emociones de los personajes.
En "El tiempo huye" la autora invita a participar en su juego a un lector invisible pero cómplice: aquel que se atreva a sumergirse en estas páginas.

 

 

Portadas:

eltiempohuye2018

El 6 de octubre de 2018 se presentó en el Museo Archeologico Nazionale la antología de relatos "Mentiras. Racconti dal mondo ispanico", publicada por Alessandro Polidoro editore. En ella se incluye "El tiempo huye", de Espido Freire, traducido por  Federica Felice.
 
El enlace de la presentación es éste.

el tiempo huye mini letras

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el tiempo huye2

Publicado en Obra de Espido Freire
Jueves, 14 Abril 2016 23:06

Aland la blanca - Entrevistas

aland la blancaAland la blanca

DeBolsillo. 2001

 

 

 

 

 

Entrevistas:

>"Me gustan los fantasmas" 
La Razón Amilibia. 1 de Abril de 2001

Dice que éstos son buenos tiempos para la lírica, aunque a ella le gustaría ser más épica e incluso melodramática que lírica. Dice Espido Freire que le gustaría creer que el libro de poesía que acaba de presentar, «Aland la blanca», no se publica sólo porque ganó el premio Planeta. Dice que ella se considera sobre todo una contadora de historias.

“Aland la blanca”. Un título lleno de aes...

- Sí, abierto, lleno de sugerencias. Asociamos la "a" a lo femenino. Lo femenino es sugerente.

- Es su primer libro de poemas. ¿Malos tiempos paca la lìrica o...?

- Creo que son buenos tiempos para la lírica. Pocas veces ha habido tanto interés por la poesía y tantos lectores.

- Pues los poetas se siguen quejando de que se lee poca poesía y se vende poca poesía...

-¿Cuándo se ha leído mucha poesía, cuándo se ha vendido mucha poesía? Siempre ha sido minoritaria.

- Me imagino que para mal.

- Para los que gozan con posturas elitistas, para bien. Para el común de los mortales, para mal.

- Habla en sus versos del afán de búsqueda de una persona que anhela lo imposible...

- Eso es. Siempre anhelamos volver a la tierra maravillosa de la que nos expulsaron al nacer. Siempre anhelamos un paraìso, una tierra perdida...

- ¿Alguna relación, aunque sea freudiana, con el País Vasco?

- No. Hablo de una tierra metafísica: la serenidad, la nostalgia...

- La patria nunca encontrada...

- Sí, la infancia, la muerte, el miedo.

- ¿Y qué anhela usted utimamente, si puede saberse?

- Tiempo y serenidad. Tiempo aunque sea para perderlo. Y serenidad porque, aunque no lo parezca, soy una persona pasional y cambiante, de carácter visceral. Desearía ser más equilibrada.

- ¿Anhela algún imposible.?

- Sí, pero aún no le he puesto nombre.

- Poemas épicos. ¿Es usted épica?

- Soy más lírica que épica. Me gustaría ser más épica, incluso melodramática, pero me temo que me están colocando en el lirismo.

- Y en ese tiempo medieval que refleja, ¿le gustaría jugar a ser la dama que espera en la almena o...?

- Depende. Si puedo ser la dama que espera en la almena, pero con dos trovadores detrás, la cosa se anima. Esperar sin más es muy aburrido.

- ¿Y ser el caballero en busca de aventuras?

- Largas jornadas cabalgando con tan pesada armadura no debe ser cómodo.

Cinturón de castidad

- Tampoco lo eran los cinturones de castidad...

- Los mismos que inventaros el cinturón de castidad inventaron las ganzúas, o sea, que no debía ser para tanto.

- Ha podido publicar este libro gracias al premio Planeta, es un lujo ahora que se puede permitir, ¿verdad?

- Quisiera pensar que no es así, pero he de reconocer que es así.

- No se considera novelista, ni ensayista, ni poeta: sólo escritora.

- Sobre todo una contadora de historias.

-¿Y qué historia está ahora?

-Investigo una historia de amor y de fantasmas que me está entusiasmando. Me gustan los fantasmas. Investigo si es posible enamorarse de alguien que no existe.

- ¿Y?

- Parece ser que sí

-No habrá descubierto al sucesor de Aznar, eh?

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Jueves, 14 Abril 2016 23:02

Aland la blanca - Reseñas

aland la blancaAland la blanca
DeBolsillo. 2001

 

 

 

 

 

 

Reseñas:

>Espido Freire publica 'Aland la blanca', su primer libro de poesía.

La Verdad Digital. 9 de Abril de 2001

Cuando Espido Freire se planteó el tema de la búsqueda de la ciudad perdida, inspirada por la visión de una escultura alada incrustada en el mar, tenía muy claro, según dice, que sólo podía llevarlo a cabo a través de la poesía. «Me siento cómoda en todos los géneros -aclara la escritora-, me da igual la novela, el cuento, la narración o la poesía, porque la herramienta es la misma: la palabra. Pero esta historia sólo podía ser contada mediante el verso».

Publicado por la editorial Temas de Hoy, en su colección Debolsillo, Aland la Blanca fue presentado públicamente ayer por el director de la Biblioteca Nacional, Jon Juaristi, y por la directora de la colección, Ana María Moix, en el Forum de la Fnac de Madrid. El libro, que consta de un solo poema estructurado en diez partes o cantos, es, según explicó, un itinerario por la búsqueda de la ciudad mítica y pérdida. «La búsqueda del héroe que sólo hallará la muerte al final del recorrido», precisa.
Cada canto narra los diferentes estados por los que pasa el héroe en su búsqueda de Aland, una ciudad mítica hundida en el mar a causa de una hecatombe en la que sobrevivió un niño, el menor de los hijos del décimo rey de la ciudad.

El poema se inicia al modo clásico, con un canto introductorio del mendigo ciego que narra la destrucción de la ciudad. Y con un segundo canto, en el que se presenta al héroe, Jantes, el niño salvado de las aguas por la misericordia de los dioses, que se ha criado en una aldea de pescadores, y que cuando es adulto se prepara para retomar al mundo de su infancia, un tiempo que no se sabe si es realidad o un simple sueño.

De este modo, todo el poema se sitúa en un espacio imaginario donde el lector viaja a través del tiempo en un recorrido en el que la autora evidencia las dificultades de preservar el reino de la ilusión y de los sueños en una sociedad en la que cada vez, en su opinión, se intenta más controlar más la realidad. Enfrascada en la escritura de dos novelas a la vez, la joven escritora bilbaína está pensando, según anunció, en tomarse, tras la conclusión de ambos libros, un año sabático en el que se irá a Noruega, «a descansar, a estudiar el idioma y a desconectar», concluye la autora de Donde siempre es octubre.

>Buscando la ciudad perdida.
Por Concha García. ABC. 30 de Junio de 2001

Aland la Blanca emula ser un poema épico. El primero de Espido Freire (Bilbao, 1974). La gesta, dividida en diez partes, nos habla de una mítica ciudad sumergida que cuenta con un único superviviente, hallado dentro del relato en otro tiempo y lugar, Jantes, al que no le cuesta nada recobrar la memoria de su origen cuando encuentra un brazalete en el mar faenando con su progenitor, un humilde pescador. Que la ciudad sea engullida por una maldición a causa de su exagerado fasto y riquezas nos lleva a pensar que la autora, situándose en un punto de vista de justiciera bíblica, es muy crítica con la opulencia y por eso sólo salva la figura de 1a inocencia, un niño que resultará ser Jantes, el héroe que busca esa mítica ciudad y la simboliza situándola en un sur lejano, tópico de la felicidad perdida: «Todos los senderos son iguales. / En el sur habitan hombres que conocen el camino / pero ¿cómo llegar al sur?»

La aparición, en la parte cuarta de este relato, de tres hermanas cautivas en una cueva donde arde un fuego mientras ellas hilan, dota al mismo de unas inusitadas imágenes que nos transportan a un cuento de hadas: «Las tres callan. Por un momento / la rueca se detiene. / Recuerdan los tiempos pasados, / sus vestidos blancos, / cuando abandonaron la gruta / en los bautizos felices, / para bendecir la suerte de los vivos / o indicar el camino a los héroes / que se adentraban en lo oscuro». Inmediatamente después, en la parte quinta, el héroe aparece «armado hasta los dientes / ahogado por el amor del pueblo» y descubrimos que es el niño que ya se ha convertido en héroe justiciero. Pero todo es inútil, el mal reina por doquier y el escepticismo también pone su granito de arena en boca de la hechicera que tiró el brazalete al mar: «Esa es mi magia, humano: / no conocer mi futuro, / engañarme con los reflejos del sol. / Márchate, no hay oráculo. Tanto da la muerte de uno que de otro».

Contra la codicia desmedida

¿Moraleja? Que no hay nada que hacer contra la codicia desmedida del ser humano y los héroes ya no salvan a nadie, porque estamos en un mundo donde sólo existe la maldad y la soledad.

Dice Espido Freire que siempre ha tenido una concepción épica de la existencia, y en este poema lo demuestra sobradamente guiada por una idea mítica de la historia cuyo alimento se nutre de las fantasías que nos dejaron los legados literarios del Medievo. Cabe preguntarse si este relato, que no poema, además de dejar en el lector una serie de imágenes de cuento fantástico, es capaz de conmovernos, o de acercarnos un poco a nuestra triste condición de mortales, aunque haya puesto tanta distancia por medio. También nos dice la autora que lo intangible, lo no explicable, sólo puede abordarse con palabras sin sentido: mediante poesía en definitiva. La confesión de muchísimos escritores de que la poesía no es un asunto de seres sensatos me sigue preocupando, y, sobre todo, cuando intento ver dónde está la poesía en este precioso relato: «En el puerto, mientras la pira arde / la nave negra suelta las amarras, / y en la tarde, sin nadie que la guíe / surca el mar camino del norte, / como si recorriera una senda / muchas veces conocida».

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Viernes, 06 Octubre 2017 23:10

Aland la blanca

Aland la blancaAland la blanca.
DeBolsillo. 2001

Sinopsis:

Primera incursión de la autora en la poesía, con un poema narrativo estructurado en diez cantos: la historia que se narra es la de Aland, una ciudad desaparecida, y su héroe Jantes, que sobrevivió a la hecatombe y fue llevado por el mar a un lugar habitado por pescadores. Desde allí intentará encontrar la desaparecida ciudad de Aland.

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Espido's first poetry book. Hero Jantes looks for his lost land, Aland; but Aland disappeared during an earthquake, and now it lies covered by the sea. Nobody believes Jantes survived. Nobody remembers Aland existed.

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Premier voyage de l’auteur dans la poésie, avec un poème narratif structuré en dix chants : l’histoire est celle de Aland, une ville disparue ; et de son Héros Jantes, qui a sur vécu à l’hécatombe et a été emmené par la mer dans un lieu habitée par pêcheurs. Dès là, il tentera de retrouver la cité disparue de Aland.

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Prima incursione dell’autrice nella poesia, con un poema narrativo diviso in dieci canti: la storia che viene narrata è quella di Aland, una città scomparsa, e del suo eroe Jantes, che sopravvisse all’ecatombe e fu portato dal mare ad un luogo abitato da pescatori. Da lì si metterà sulle tracce della scomparsa città di Aland.

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Espido’s erster Gedichtsband. Der Held Jantes sucht sein verlorenes Land, Aland. Aland aber verschwand während eines Erdbebens unter der Meeresoberfläche. Niemand glaubt ans Überleben Jantes. Niemand erinnert sich an die Existenz Alands.

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Reseñas:

Espido Freire publica 'Aland la blanca', su primer libro de poesía
La Verdad Digital. 9 de Abril de 2001

Buscando la ciudad perdida.
Por Concha García. ABC. 30 de Junio de 2001

Entrevistas:

Me gustan los fantasmas”
La Razón Amilibia. 1 de Abril de 2001

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