ultima batalla vincavecLa última batalla de Vincavec el bandido
S.M. 2001

 

 

 

 

 

 

Entrevistas:

“La Fantasía es lo que nos salva de ser todos la misma persona”.
Por María Luisa Pedrós, Cultura & espectáculos. Diario de Avisos. 19 de Abril de 2001


En 1999 obtuvo el Premio Planeta con Melocotones Helados. Con tan sólo 24 años de edad se convirtió en la más joven escritora galardonada con un premio que hasyta hoy ha sido otorgado a diez mujeres. Desde ese día, Espido Freire ha publicado ensayo, poesía, relatos cortos, artículos de opinión y, lo más reciente, La última batalla de Vincavec el bandido, su primera novela juvenil.

- Desde que obtuvo el Planeta ha mantenido quince colaboraciones mensuales en distintos periódicos, ha escrito más de 300 relatos cortos y anuncia seis novelas que tiene en preparación. ¿Cómo es posible?

- Porque soy una trabajadora incansable. Escribo desde los dieciséis años y hace cuatro me dedico exclusivamente a esto. Es un trabajo que me tomo muy en serio, al que le dedico tiempo y ese es el resultado.

- ¿Y no teme que todo esto quede en una nube de éxito fugaz?

- Ni me preocupa el éxito ni lo que digan los demás. Lo que realmente debe preocupar a un autor es su trabajo, y con esto no quiero parecer soberbia, sólo que me tomo muy en serio lo que hago y trabajo muy duro.

- Han dicho de usted que es de los máximos exponentes de la nueva literatura femenina. ¿Hay tal literatura?

- Eso es algo de lo que se viene hablando desde hace cuatro o cinco años, de una renovación literaria en el país. sinceramente, no sé si se trata de un movimiento de renovación, con todo lo que eso comporta, pero sí es cierto que cada día se publica más a gente joven, que es más fácil y que hay más nuevos escritores.

- Sus últimas publicaciones han sido un poemario, un ensayo y una novela juvenil. ¿Por qué tanto cambio de registro?

- Tengo 26 años y he de ir perfilando mi territorio. Creo haber hallado ya un lenguaje propio, aunque no puedo aventurarme a decir lo mismo del estilo. Pero busco aprender y esta es mi fórmula, escribir, escribir, escribir. Si el resultado merece la pena que sea leído, lo doy a leer, si no, lo desecho.

- ¿No se es muy joven a los 25 años para escribir un ensayo sobre el primer amor?

- Realmente, la obra ha tenido tan buena acogida por parte del público y la crítica que cualquier duda que tuviera terminó por diluirse, y esto tampoco es arrogancia. Me parece que es injusto que mi edad, mi sexo u otra característica similar sirva para juzgar una obra. Pero además habría que preguntarse si una mujer de 25 años no está capacitada para hablar de amor, ¿no?

- ¿Le resulta un hándicap su edad?

- Depende, hay gente que lo ve como un logro y otras que sienten ciertos prejuicios a la hora de acercarse a mi obra.

- En cierta ocasión, comentó que no creía en la literatura juvenil y ahora publica La última batalla de Vincavec el Bandido.

- No creo en la literatura juvenil como género porque considera a los adolescentes como inútiles integrales, pero tal y como están las cosas sí creo que es necesaria una literatura que los acerque a la narrativa mayor.

- La fantasía está muy presente en su obra, la utiliza en esta última novela, la utilizó en Primer Amor.

- Es que creo que la fantasía es la salvación del ser humano. Actualmente asistimos a una grave paradoja, por un lado se potencia la creatividad y por otro, tras la falsa etiqueta de la multiculturalidad, nos visten, peinan, pintan y nos hacen hablar y comportarnos a todos como si fuéramos la misma persona. Ahí es donde la fantasía puede ayudar.

- ¿Para cuándo la segunda entrega de la trilogía iniciada con Donde siempre es octubre?

- Para otoño. Dentro de unas semanas me iré a vivir a Noruega para acumular nuevas experiencias y estudiar a fondo su literatura y, a la vuelta, daré a imprenta la historia, una narración de amor y fantasmas.

Publicado en Entrevistas

ultima batallaLa última batalla de Vincavec el bandido

S.M. 2001

 

 

 

 

 

Reseñas:

Espido Freire : "La literatura juvenil es ñoña y didáctica", Antonio Paniagua.

Por María Luisa Pedrós. Cultura & espectáculos. 19 de Abril de 2001

La escritora publica “La última batalla de Vincavec ed Bandido”, una novela para jóvenes

Espido Freire ha sido una devoradora de libros infantiles; pero de adolescente dejó las etiquetas literarias y se lanzó a la lectura de, libros considerados sóló aptos para adultos. Desde esta perspectiva considera un "mal menor" que existan novelas y relatos para jóvenes, y echa de menos que apenas se lean en la actualidad obras de Julio Verne. "Me crispa que se intente dar a los. adolescentes todo mascado", asegura la escritora y ganadora del premio Planeta. Con la publicación de La última batalla de V'incavec el Bandido (Ediciones SM), Freire ha realizado una incursión en la literatura infantil que espera sirva para alentar la fantasía y la imaginación entre los más jóvenes, a los que ve atrapados entre “la alienación y un espíritu de independencia” manejado por el marketing.

Después de entregar a la imprenta nada menos que siete libros en tres años, entre ellos un poemario, Espido Freire piensa concederse un periodo "ascético de descanso de seis meses". La primera novela de esta autora para lectores precoces entrevera la intriga y los mecanismos del juego de rol para narrar la historia de una niña, Lidia, que escribe historietas para la revista del colegió. Lidia es un trasunto de la adolescente que fue Espido Freire, quien también a sus pocos años no paraba de idear aventuras.

"De pequeña no llegué a conocer héroes ni mitos, sólo los del cine y la televisión, entre ellos los de las jóvenes modelos Por eso había que inventar historias En el Instituto de Educación Secundaria no ocurría nada, era todo muy aburrido, al contrario de lo que nos prometían los libros de aventuras", dice la autora bilbaína, quien reconoce que si en todos los sitios existe necesidad de soñar, "en el País Vasco todavía más". Para Freire, si de algo peca la literatura infantil y juvenil es de ser "ñoña, didáctica y políticamente correcta". La escritora lamenta el desprestigio de la fantasía y confiesa que se siente encandilada por los personajes que se saltan las rígidas normas de la literatura infantil.

La autora de Irlanda asiste un tanto perpleja a la propagación de la estulticia y la preponderancia de los valores vacuos entre la juventud, mientras se "pierden modelos de referencia, sobre todo pára las chicas, que no quieren ser ni científicas ni investigadoras, ni…”.

Primera novela juvenil de Espido Freire. 
Terra.

La relación de una joven que escribe historietas para la revista del colegio y sus personajes, que le comunican sus deseos y sus necesidades, centra La Última batalla de Vincavec el bandido, la primera novela juvenil de Espido Freire.
La obra, publicada por SM en su colección El navegante, tiene como protagonista a Vincavec de Fafnir, jefe de una banda de proscritos que defienden a los humildes y luchan contra los opresores.

"En mi adolescencia no tuvimos referentes juveniles y teníamos que inventarnos historias, pero todos querían ser los protagonistas, de modo que, como yo tenía cierta capacidad de observar y contar el mundo que me rodeaba, no me quedó más remedio que ponerme a escribirlas", explicó Espido Freire.

"No ocurría nunca nada de lo que se veía en las películas o se leía en los libros y nadie tenía en cuenta el silencio, el miedo, las ansias y la desorientación de los adolescentes", agregó.

Hoy la situación "no ha mejorado nada y las adolescentes todavía están peor porque no encuentran ni científicas, ni biólogas ni escritoras en las que querer convertirse, sino sólo la referencia del éxito rápido y de la falta de responsabilidad que no existe en la realidad".

El objetivo de este libro es, según la escritora, "aportar una visión diferente" y "otros modelos" porque "si antes no creía en la literatura juvenil por sí misma ahora pienso que puede ayudar".

Se trata, pues, de "una historia de aventuras con sus tópicos, en las que el malo es ambivalente, porque no es el que cumple su papel en la historia, sino que el auténtico villano es el que pretende controlar las historias que escribe la protagonista".

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La última batalla de Vincavec, El Cultural (El Mundo).
Por Care Santos. El Cultural (El Mundo). 18 de Abril de 2001

Después de ganar el Planeta, con tres novelas en su haber, la inquietud de Espido Freire se ha inclinado hacia otros derroteros literarios. Si primero fue el ensayo, seguido del cuento o la poesía, ahora la joven autora aborda un terreno más familiar: el de la narrativa para jóvenes. Lo hace con una novela que bebe de fuentes muy literarias –los cuentos infantiles, principalmente– y que los lectores más fieles encontrarán sutilmente emparentada con el universo de sus anteriores entregas novelescas. Sin embargo, parece percibirse aquí –y es el hallazgo de este libro– una voz mucho más espontánea, mucho más ágil. Incluso más verosímil. Desde luego, Freire afina su pluma cada vez más. Pero no es sólo eso. Tal vez sea el repetido uso del humor –que no sólo servirá para acercar el texto al lector joven, sino que cautivará al más ducho–, el flirteo con las herramientas propias del escritor o el juego de espejos que plantea la historia misma entre la rea-lidad y la ficción. El caso es que esta novela representa un paso firme en la carrera literaria de su autora, y ninguno de sus seguidores, o de los que no lo son, debería dejarla escapar.

La anécdota contada en La última batalla de Vincavec el bandido es doble: Lidia, aficionada a la escritura y colaboradora en revistas escolares, ha inventado un personaje del que está enamorada: un bandido llamado Vincavec que, al modo de Robin Hood, roba a los ricos para ayudar a los pobres. Para él ha creado Lidia un reino idílico, una región sublevada contra un gobernador despiadado, una pandilla de secuaces buenos y un batallón de soldados malos. En la trama principal se insertan las historias que la protagonista inventa, cocinadas con los mejores ingredientes del relato de aventuras clásico y más de un guiño a lo cinematográfico. La trama empieza la noche en que a Lidia se le aparecen sus personajes para insubordinarse contra su propio destino. Una idea varias veces repetida en literatura –Niebla, de Unamuno, es referente obligado– pero a la que la autora sabe sacar gran partido. 
Como debería imponer la colección en la que se inserta –escribir para jóvenes implica una gran responsabilidad que muchos autores olvidan–, la novela no permite descanso al lector. Seducirá, entretendrá y divertirá a lectores de cualquier edad. Es una buena novela y, en el sentido apuntado, un acto responsable.

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La Estirpe de Duino viene a almorzar.

Diario de Noticias.

Duino era el paisaje donde se desarrollaba parte de la novela por la que a Espido Freire le concedieron el premio Planeta hace un par de años; un territorio imaginario que en Vincavec el Bandido cunde y se convierte en mapa y sustento de la trama. 
Una continuidad espacial que me llena de alegría por cuanto viene a expresar de cercanía entre ambos textos, aunque su autora hable en uno específicamente a jóvenes y en el otro, al público en general.

La autora identifica con claridad los registros de comportamiento de “Lidia”, la joven escritora protagonista de Vincavec.

El tono de sus diálogos, los parámetros de su monólogo interior, el tipo de inquietudes y aspiraciones con la que contruye su existencia o la vivencia de sus afectos y amistades; muestra así una actitud de proximidades y una gran aptitud para encarnar la voz de una adolescente hija de familia, amiga de sus amigas, escritora y estudiante, convirtiéndola en un personaje accesible y atractivo del que se sirve para ejemplarizar sobre las disyuntivas propias de la autoría narrativa.
Quizá, esto sea lo más destacable de la novela, el discurso acerca de las vinculaciones entre la realidad de los relatos, un discurso elaborado de forma tal que mueve al lector a reflexionar.

Los personajes de esos relatos que “Lidia” escribe, vendrán a visitarle en su mundo real: adelantar esto no es descubrir mucho, puesto que en la cuarta página – de las más de 200 del libro -, tal cosa ya ha sucedido.

A partir de esta conexión entre mundos paralelos, se va a desarrollar la tensión entre el devenir de los sucesos de fantasía y el transcurso de la vida de cada día en el instituto y en las familias de los protagonistas. Pero respetando una regla: los mundos paralelos podrán intercambiar situaciones y personas, pero no deberán interferirse, cada cual ha de cumplir su destino. Esto serán el arte y el cometido de quien desee ser autor y persona: conducir las distintas historias hasta que lleguen a su propio fin.

Publicado en Reseñas
Viernes, 06 Octubre 2017 23:10

La última batalla de Vincavec el bandido

ultima batallaLa última batalla de Vincavec el bandido.

S.M. 2001.

Descarga un fragmento del libro.

(Descatalogado)

Sinopsis:

 Lidia escribe historietas para la revista del colegio. El héroe protagonista es Vincavec de Fafnir, jefe de una banda de proscritos que, por supuesto, están del lado de los humildes y luchan contra los opresores. Pero Lidia tiene una ventaja sobre otros escritores: línea directa con sus personajes.

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 Lidia writes comics and short stories for her High School newspaper; her main character is Vincavec de Fafnir, a young outlaw that shares with Lidia his love for justice and adventures. But suddenly, something happens, and it will be Lidia the one living the misfortunes that she wrote for Vincavec... Funny and with an excellent

rhythm, "Vincavec the bandit" is Espido first novel aimed to teenagers.

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Pour la revue de l’école, Lidia écrit des contes dont le héros est Vincavec de Fafnir, chef d’un groupe de hors de la loi qui, évidemment, luttent contre le pouvoir, du coté des pauvres. Mais Lidia a un avantage sur d’autres écrivains : une ligne directe avec ses personnages.

 «On perçoit ici une voix beaucoup plus spontanée, beaucoup plus agile […] Mais il ne s’agit que de cela. C’est, peut être, l’emploi de l’humour, qui va servir pour faire s’approcher les lecteurs plus jeunes, mais aussi les adultes; le jeu des artifices de l’écriture ou la mis en abîme entre réalité et fiction. En tout, ce roman

représente un grand pas dans la carrière littéraire de son auteur, et aucun, fan ou pas, ne devrait la laisser passer.» Care Santos, “El Cultural”, 18 avril 2001.

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Lidia è autrice di fumetti per la rivista della scuola. L’eroe protagonista è Vincavec de Fafnir, capo di una banda di proscritti che, ovviamente, stanno dalla parte degli umili e lottano contro gli oppressori. Ma Lidia gode di un vantaggio sugli altri fumettisti: una linea diretta con i suoi personaggi.

“Qui si percepisce una voce molto più spontanea, molto più agile, addirittura più inverosimile [...] Ma non basta. Che sia per il ripetuto uso dell’umorismo – che servirà non solo per avvicinare il testo al lettore giovane, ma che sedurrà anche il più esperto – il flirtare con gli attrezzi propri dello scrittore o il gioco di specchi che

propone la storia stessa fra la realtà e la finzione. Il fatto è che questo romanzo rappresenta un passo fermo nella carriera della sua autrice, e nessuno dei suoi seguaci, o di coloro che non lo sono, dovrebbero lasciarselo sfuggire”. Care Santos, “El Cultural”, 18 Aprile 2001.

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 Lidia schreibt Comics und Kurzgeschichten für ihre Schülerzeitung. Ihr Hauptdarsteller ist Vincavec de Fafnir, ein junger Rebell, der mit Lidia die Liebe zu Gerechtigkeit und Abenteuern teilt. Plötzlich geschieht Unerwartetes und Lidia erfährt das Schicksal, welches sie für Vincavec schrieb... Amüsant und in einem großartigen Stil

geschrieben ist „Vincavec der Bandit“ Espido’s erster Roman für Jugendliche.

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Reseñas:

Espido Freire : "La literatura juvenil es ñoña y didáctica".
Por Antonio Paniagua.

Primera novela juvenil de Espido Freire.
Terra.

La última batalla de Vincavec.
El Cultural (El Mundo).

La Estirpe de Duino viene a almorzar. Diario de Noticias.

Entrevistas:

“La Fantasía es lo que nos salva de ser todos la misma persona”

 

Publicado en Obra de Espido Freire
Jueves, 14 Abril 2016 16:30

Diabulus in musica - Entrevistas

diabulusDiabulus in musica

Planeta, 2001

 

 

 

 

 

 

Entrevistas:

Necesitamos a los fantasmas. Espido Freire.
Por Belén Lorenzana. Epoca. 2 de Noviembre de 2001

Hace dos años se convirtió en la autora más joven en recibir el Planeta con Melocotones helados. Tenía 25 años. El galardón le proporcionó 14 ediciones, 300.000 ejemplares y una presencia abrumadora en los iiiedios. Pese al éxito, Espido Freire no quiere estancarse porque “sería un fracaso que dentro de cinco o seis años continuaran llamándome la niña del Planeta", afirma. Y ahora, con Diabulus In Musica reaparece para demostrarlo.

- Diabulus In Musica, ¿por que ese título?
- El Diabulus in Musica era una teoría musical en el clasicismo y el medievo. Entre el Fa y el Si había una gran distancia, una cuarta aunientada, por donde se decía que se colaba el diablo en la partitura. Me pareciò que esa teoría reflejaba perfectamente el estado de ánimo de la protagonista y del resto de los personajes. Esa lucha para conseguir el orden y ese momento en el que el caos, el diabulus, irrumpe en su pequeña burbuja organizada.

- ¿Qué hay de usted en la protagonista?
- Absolutamente nada. De hecho la parte en la que invertí más esfuerzo fue en la de crear una voz narrativa en primera persona de mujer, que resultara contradictoria, desesperante en algunos casos, pero que continuara resultando atractiva, que no moviera sólo a la ira, sino también a la compasión.

- ¿Y por qué la primera persona?
- Porque convierte inmediatamente al lector en cómplice. El lector ve la historia únicamente a través de unos ojos, que son los de la protagonista. Además, se dan una serie de datos que, quizá proporcionados en tercera persona resultarían más fríos.

- Balder, el dios nórdico del Sol del verano, es la conexión.
- Balder ofrece aspectos de interpretación muy distintos. Por un lado, el dios que luego se transformó en Jesucristo dentro de la mitología nórdica. Por otro, es el fantasma: el real de Mikel, primer amor de la protagonista, y el que ella se ha creado a lo largo de los años. Y Balder fue también el personaje que dio a conocer a su nueva pareja, Christopher, el actor. Ella hace una especie de puzzle de esos elementos para buscar el hoimbre ideal.

-No es la primera vez que aparecen fantasmas en sus novelas...
-Es que son tremendamente cómodos y muy jugosos en una historia. Cada cual tiene el suyo. A veces no son fantasmas reales, son únicamente pensamientos obsesivos o recurrentes, o miedos”. El ser humano contemporáneo y especialmente los creativos, necesitan una explicación más allá de la realidad.

-Otro elemento que se repite es el de la muerte.
-Es inevitable. Como persona no estoy especialmente preocupada por ello todavía, pero como tema literario no he encontrado otro mejor. Muerte violenta, por sacrificio, involuntaria...

-¿Ha habido una evolución en su estilo?
-Creo que sí. Ha sido bastante duro. Por primera vez me ha costado escribir una novela. He encontrado dificultades en el tono y en el estilo, en cómo depurar una historia que en sí era muy dramática únicamente porque a la protagonista se lo parecía. De qué manera reflejar eso en una estructura temporal y de una forma estilística adecuada.

Publicado en Entrevistas
Jueves, 14 Abril 2016 16:18

Diabulus in musica - Reseñas

diabulusDiabulus in musica
Planeta, 2001

 

 

 

 

 

 

Reseñas:


>
Por donde se cuela Lucifer.

Mercurio, panorama de libros en Andalucía.

Espido Freire vuelve al ruedo literario con una novela de corte fantástico que parte de una antigua teoría musical, la solmisación, según la cual había que evitar una determinada distancia entre notas al ejecutar una pieza, ya que por ese intervalo era por donde se colaba el diablo para perturbar las matemáticas perfectas del universo. Un argumento a primera vista cultista, pero escrito con la claridad y sencillez a la que ya nos tiene acostumbrados la joven escritora.

Bilbao y Londres -gemelas por sus brumas tan literarias- son las ciudades que acogen la trama, basada en un triángulo amoroso con fantasmas y suicidio incluido. Espido Freire vuelve a uno de sus temas preferidos: el único amor es el que se vive en la adolescencia, y el resto no son más que pálidos reflejos de esa pasión primigenia; concepto que ya desarrolló ampliamente en su ensayo Primer amor. De hecho, la protagonista vive atormentada por un antiguo querer tan tirano como débil.

Uno de los mayores logros de Espido Freire en este libro es el de explorar una línea poco trabajada en la literatura española: el género fantástico; terreno que sí ha sido trabajado -y mucho- por un variado grupo de escritores anglosajones y latinoamericanos. En estos autores hay que buscar las influencias de las que se ha beneficiado -lo decimos en el mejor sentido de la palabra- la autora.

..........

>Tres en discordia. 
EL PAÍS, 5 de Enero de 2002

Una mujer y dos amores. La nueva historia de Espido Freire se desarrolla entre las fisuras de ciertas apariciones "diabólicas" que ahondan el conflicto.

ANA RODRÍGUEZ FISCHER

"Esta historia ha sido contada de muchas maneras, en muchas ocasiones, pero nunca con dos fantasmas", afirma la narradora y protagonista de Diabulus in musica - cuarta y última novela de Espido Freire -, un título que, como se explica en el libro, se refiere a un principio básico de la música antigua según el cual, en la escala musical que los griegos intentaron depurar, se había deslizado una irregularidad, un error, un intervalo no regido por las matemáticas que había que evitar como fuera, pues al menor descuido podía romperse el orden y aparecer el diabulus in musica: la disonancia, el caos, el hueco por el que se colaba el diablo.

En la doble historia de amor que vive la protagonista -primero, en su adolescencia, con el joven Mikel y después con el actor Christopher Random, un hombre unos cuantos años mayor que ella- se advierte alguna de estas fisuras o apariciones "diabólicas", que se suceden según una gradación creciente, hasta alcanzar la que será la última, cuya intensidad romperá la armonía alcanzada (bastante precaria, por otra parte). Mikel es un estudiante de violonchelo a quien la protagonista conoce en el conservatorio de Bilbao, cuando ella estudiaba canto -rasgo autobiográfico que Espido Freire explota largamente en esta novela- y con el que mantiene una relación amorosa un tanto guadianesca y turbia, dada la personalidad del joven, empeñado en metamorfosearse en Balder el blanco, el dios del sol del verano, el más hermoso y el más amado de los dioses nórdicos, cuyas aventuras se narraban en la película Ragnarok, en la cual Christopher Random interpretaba el personaje de Balder. Cuando ella, durante una estancia en Londres y a través de unos amigos comunes, conoce a Chris, recién separado, con una hija, hombre encantador y amante fogoso -"no tenía descanso si [YO]no me encontraba junto a él, si no devastaba a besos y a zarpazos mi maquillaje y mi ropa"-, pero impostor también, dado que en su comportamiento y sus palabras imita a sus personajes, la pasión presente se tiñe de pasado y aparece el diabulus.

Hay, por supuesto, otros personajes en la novela, pero si ya los protagonistas adolecen de cierta afectación y acartonamiento, los secundarios caen de lleno en el más previsible de los tópicos. El grupo de amigos y otros jóvenes, añaden vaivenes al relato y brochazos costumbristas, pero poco más. Karen, la ex esposa de Chris, aparte de neurótica y cocainómana, es rencorosa y vengativa. Lilian, la futura suegra, la ningunea: es insoportable y fría, orgullosa y altiva. Por otra parte, las presuntas trastiendas psicológicas de los personajes protagónicos, simplemente no son tales. La enigmática, y para ella incomprensible, pasión de Chris es impostura y donjuanismo de cartón piedra. El malditismo de Balder es muy de andar por casa y la vistosa ceremonia de su suicidio poco añade a un fatalismo de muy endeble engranaje. El conflicto -que gira en torno a la identidad, y que Espido Freire ya había explorado mucho más honda y rigurosamente en Mlocotones helados- se queda así en un nivel melodramático. Y en cuanto a ella, de sí misma nos lo dice todo, reiteradamente, pero sin mostrárnoslo, sin encarnadura novelesca. Asegura que es "una voz buscando un instrumento", una mujer que se había entretenido en divertimentos pequeños, "en encontrar en las historias de amor antifaces contra la realidad" y acaba muerta en vida, tras un suicidio frustrado (e inverosímil).

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>Las dos muertes de un fantasma. 
Seudónimo: FÉNIX
Esther Sixto

El mundo de los fantasmas. Los fantasmas del pasado. Los del presente. Los fantasmas del alma.

Espido Freire nos relata en esta novela la muerte paciente de un ser humano, el final de una existencia en pequeñas dosis.

En una atmósfera asfixiante y paranoica, pero tan real que asusta, la autora nos ofrece la realidad en bandeja, a través de un lenguaje quizás demasiado culto para los tiempos que corren y una técnica explosiva, atractiva y traumática.
Una historia de fantasmas y sombras que nada tiene que ver con los libros de ciencia ficción o de terror, sino con aquellos basados en hechos reales.

¿ Se puede uno morir dos veces? ¿Es posible estar muerto en vida? ¿Se puede "existir" y no "ser"?

La protagonista de esta novela vende demasiado pronto su alma al diablo, es decir, su luz se apaga justo en el momento en que la obra debiera empezar. Le deja su vida a la depresión, a la nostalgia, a la desesperación...

Ella necesita que los demás creen su personaje para "ser" y no sólo "existir". Son las personas que la rodean las que le ofrecen su papel en la historia.

Y cuando menos lo espera, el diablo, con su alma en una mano y una cuerda en otra, le arrebata algo demasiado importante para ella. Con la muerte de Balder ( Mikel ) ella se muere, desaparece, deja de ser, se convierte en un fantasma de carne y hueso, sin nombre ni identidad. Sólo una causa hace que el fantasma de la protagonista siga existiendo: la necesidad de saber por qué Balder se suicidó, que va a suponer una sombra eterna.

Nuestra mujer se acompaña de un hombre que parece se lo ofrece todo, incluso la perfección, y que llega a crear en ella una dependencia que alcanza con creces la obsesión y la locura.

Sin embargo, esa vida que le ofrece Chris, no es más que un engaño y su presencia, el personaje de un guión cinematográfico. Cuando al final, la protagonista se da cuenta de que está muerta, de que el mundo que la rodea es una mentira, puesto que ella no "es" en él y que ese hombre perfecto no existe, se suicida. Sobreviene su segunda muerte, su muerte fisica, su muerte definitiva.

Se intuye la salvación de la mujer, la salida, el fin de la angustia, de la paranoia. Sin embargo, cual es la sorpresa del lector, al descubrir que ha estado muerta en vida y en la muerte seguirá igual.

Existe la lucha entre un antes y un después, marcado por el suicidio de Mikel. Un antes, un ser sin alma; un después, un fantasma material.

Haa irrumpido, el diablo se ha conseguido deslizar en un resquicio de la vida de la protagonista, que no ha sido más que un diabulus in musica, el intervalo prohibido.
Una gran novela que demuestra a la perfección la muerte prematura de muchas almas, el peso del pasado en nuestra vida y con una potencia argumental que nos hace meditar si realmente estamos vivos o muertos, a pesar de que al pellizcamos, sintamos el dolor en la piel.

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>Prisionero del circulo del recuerdo.
Seudónimo: Rob J. Cole. 
Lema: "Siguiendo mi ciencia y mi conciencia."

"Cuando Balder vino a pedirme cuentas yo aún aguardaba desvelada entre los brazos de Christopher."

Así comenzaba el libro que descansaba encima de mi mesa desde hacía dos horas, incitándome con ese título tan sugestivo a que lo leyera. También recordaba intrigado una frase del discurso de bienvenida, se habían presentado 111 comités de lectura, es decir, 666 alumnos, casi como si un fantasma estuviera entre nosotros; acaso fuera Balder, aunque en aquel momento yo todavía no lo sabía. Me pregunté si sería casualidad o una trama de los organizadores en referencia al nombre del libro.

Asustado ante la posibilidad de que se tratara de un relato romántico lo cerré un momento y observé la portada: Diabulus in Música. Autora: Espido Freire. El nombre "rang a bell," hizo sonar una campana como dicen los ingleses. Tras dudarlo un instante, rebusqué en mi biblioteca particular y encontré un libro, leído hace algunos años, en un extremo de la estantería: La última batalla de Vincavec el bandido, de la misma autora.

Con renovadas esperanzas, me senté y comencé de nuevo...

En ese momento no podía ni siquiera imaginar lo que me depararía la lectura de esas 186 páginas.

Se trataba de una historia de "terror," protagonizada por dos fantasmas, pero sepultada bajo una trama algo monótona aunque interesante y bien trazada sobre la vida de una chica de 24 años que no llegaría a vivir hasta los 25...

La protagonista vive ahora en un colegio a 20 km. del lugar donde nació, en Bilbao. Se notan aquí ciertas semejanzas entre este personaje y la autora, edad parecida, mismo escenario (la escritora es originaria de Bilbao), etc. Quizá se debiera a que la construcción del personaje fuera más cómoda así o tal vez por un dudoso egocentrismo de la autora en esta novela. Pese a todo, la protagonista y otros personajes femeninos son figuras muy trabajadas, con una gran profundidad psicológica. Espido Freire se explaya en los elementos internos e insondables de la psique femenina si bien no ocurre lo mismo con los personajes masculinos.
La joven, refugiada en los aseos de la escuela, se encuentra importunada por la presencia "lejana" de su exnovio Mikel.

Este era un chico que guardaba cierto parecido con un personaje del actor Christopher Random, "Balder," Dios del sol de verano. Obsesionado con este héroe ficticio, Mikel intentará imitarlo en todo: nombre, manera de andar, forma de comportarse, miradas y gestos. Incluso busca amantes con el pelo moreno como la novia de Balder en la película, Nanna. Se suicidará tras abandonarlo nuestra protagonista, desilusionado con todo y con todos. Romperá su violonchelo, del que era casi un maestro y se quitará la vida en su habitación, iluminado por un mar de velas.

El personaje de "Balder" está presente durante toda la obra, ya sea como recuerdo, o como presencia sobrenatural junto a la ventana, siempre atento, siempre vigilante.
Antiguo compañero en el conservatorio, es una figura clave en la vida de la joven y a él van dirigidas la mayoría de las evocaciones de la misma ya sea directa o indirectamente, sobre todo en los momentos de soledad como los de su época de fantasma.

La soledad y el sentimiento de vacío del personaje principal están omnipresentes y son el punto a partir del cual se desarrolla la obra. Quizá por eso no se menciona su nombre, porque no importa, no llena espacios ni evoca recuerdos de tiempos pasados. Se ve reflejada en los demás, necesita que éstos le den un motivo con el que llenar sus días.

Como fantasma recuerda sus años de infancia, estudiando música, su posterior viaje a Londres donde establecerá su residencia compartiendo piso con dos chicas más jóvenes que ella, que acentúan aún más si cabe, su aislamiento. En una ocasión una de las chicas del colegio logra descubrirla. En ese momento nuestro espectro intentará ayudarla para que no incurra en sus mismos errores. No obstante, la muchacha empezará a evitarla a raíz de una prohibición de sus padres, hecho debido a un incidente con la ouija. Aquí destaca claramente la influencia de los padres en la conducta de sus hijos, el acondicionamiento social.
Siguiendo la trama, su amiga Clara le presentará en el transcurso de una fiesta a Chris, un actor divorciado de 41 años.

Este personaje representaba, por un lado, a su antiguo novio, Mikel, pero de una manera más artificial, cercana y lejana a la vez: cercana en los momentos íntimos, es decir físicamente; lejana porque no deja entrever ni un resquicio de sus sentimientos, si es que la autora ha querido que los tenga, ni aún a su hija Frances que simboliza en la historia un papel de absoluto rechazo a la separación de los padres.

Por otro lado constituía el único apoyo que le quedaba a esta chica en la vida ya que veía en él su seguridad y su cobijo; lo tenía completamente idealizado. Desde que conoció a Chris, sólo vivía viéndose representada por él, él, era el único que le daba sentido a su existencia, un amor desenfrenado, caótico, como casi toda lo que aparece en esta obra.

Sin embargo al final de la misma, la protagonista descubre que Chris era tan sólo una copia, un puzzle formado por diálogos y personajes de sus películas. Su aparente seguridad y su carisma eran una falacia, no existían. Sumando a esto la posibilidad de que la esté engañando, le crea un conflicto emocional que quebrará sus últimos lazos con el mundo. Así que rompe todos los cristales con los que siempre había sentido afinidad en la fragilidad de su constitución y se corta las venas de la muñeca, suicidándose en la bañera de la casa de Chris.

La escena que cierra la estructura cíclica de la obra, la visita del fantasma de "Balder" a la chica, está tratada desde dos puntos de vista diferentes que se concilian al final.

Aunque la trama no es, en una primera lectura, realmente tentadora, en una segunda, cuando el lector se percata de todos los elementos estructurales y estéticos de la historia, queda literalmente atrapado en las redes de la inventiva de su creadora.

Obra maestra donde las haya, combina elementos fantásticos de una manera natural. Realidad, fantasía, ficción y cotidianidad se entrecruzan con la mentalidad, casi infantil, de la protagonista, construyendo una especie de diario con verdadera maestría.

El título del libro menciona una anécdota histórica, el Diabolus in música, un diablo que se introducía subrepticiamente en la música. Éste era un intervalo de cuarta aumentada o quinta disminuida, un "error" que en la música del s. XIV, regida por las matemáticas, se creía producido por el diablo; por esto, el mi contra fa, uno de los nombres del intervalo prohibido, fue censurado por la Iglesia. Pero, tal y como este acorde es hoy un bello adorno de las obras musicales, en esta novela es un, toque magistral de la autora.

El Diabolus está presente en los fantasmas como entes espectrales, y la historia se encuentra reflejada en el pentagrama que nuestra imaginación interpreta, con inseguridad al principio, firmemente y con fluidez al final, mientras leemos el libro.

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>Crítica de un libro por un adolescente cualquiera.
Alejandro Montero

Normalmente, cuando tengo que dar una opinión personal de un libro, suelo comenzar con un "me ha gustado" o con un "es un buen libro". Si diera la casualidad de ser un buen libro ( ya hablando en serio ), diría algo así como "es una excelente obra", y por en medio metería algún "lo recomiendo". Como estudiante de secundaria, no tengo ni ganas de pensar en algo más elaborado ni tengo por qué hacerlo. De los pocos que leen realmente un libro y no copian el resumen del rincón del vago, sólo unos cuantos consiguen llenar medio párrafo con una sucesión coherente de esas cosas con letras, cómo se llaman... Ah, sí. Palabras.

Por eso, a la hora de la verdad, cuando se nos exige un mínimo dominio del lenguaje que llevamos estudiando desde el tercer segundo de nuestra vida, me encuentro soltando toda esta retahíla de incongruencias con el único fin de encontrar una introducción original, no, una introducción llamativa, que haga levantar la cabeza al que duerme en la segunda fila gracias a la risa fácil y a las burdas puyas a lo Reverte (burdas las mías, no las suyas; por cierto, pese a que mi estilo diga lo contrario, no soy un lector asiduo suyo) y que, a la vez, me satisfaga en mi fuero interno. Bueno, y que satisfaga a los excelentísimos/as señores/as miembros del jurado, claro está, esperando que tomen tan evidente muestra de prepotencia, vanidad, narcisismo, egocentrismo, etc. como algo cuanto menos curioso (que no original) que sirva para mejorar mis posibilidades. Porque, al contrario que los Grandes Hermanos (soy adolescente, luego veo este tipo de programas), yo no vengo "a vivir una experiencia", sino que vengo a ganar. Al fin y al cabo, y aunque no lo digan, es para lo que van.


Bien. No quiero empezar diciendo que "Diabulus in musica" es un muy buen libro que me ha gustado mucho, que me ha parecido muy interesante y que me... mm... me ha gustado mucho. Diré en su lugar que me ha dejado una extraña impresión al leerlo. Lo más correcto sería decir que me ha dejado ofuscado, como si una niebla gris envolviera mi cerebro (soy adolescente, luego me sirvo de sencillas comparaciones para expresar sensaciones). El agobio y la confusión son una constante en toda la obra, y las continuas, idas y venidas de aquí para allá pa'adelante y pa'atrás en el tiempo y en el espacio no hace sino marear al lector y llevarle a leer varias veces una misma página. No es hasta la mitad del libro- cuando podemos, por fin, apoyar los pies en algo de suelo cenagoso, y se puede proseguir la lectura con una cierta seguridad de lo que va pasando. Son los momentos de "Ah, claro, por eso al principio dice que...". Esta estructura, que es una apuesta muy elaborada, puede echar para atrás a los lectores noveles (como nosotros, los adolescentes), así como desorientar a algún lector experimentado, me atrevería a decir.

Otra cosa que me ha llamado la atención acerca del libro ha sido la estructura. Un novato como yo no había leído nunca un libro sin capítulos. Espera, quedará mejor entre signos de admiración: ¡un libro sin capítulos! La verdad es que le da un cierto dinamismo a la obra que la agiliza un poco, y que viene muy bien en los momentos en que se vuelve demasiado opaca, aunque no me ha terminado de convencer. Una división en capítulos quizá hubiera ordenado un poco el caos (refiriéndome al tenebrismo, sin segundas) al que se expone el lector. Puede que ésta fuera la intención de la autora: macha, lo has conseguido.

Y una última aclaración. Para concluir la mayoría de párrafos, o de partes o de cómo se llamen esas cosas (mi falta de léxico me juega malas pasadas), los personajes utilizan frases sentenciadoras, no sé cómo decirlo, quizá demasiado cinematográficas. A veces, echo en falta un nuevo guioncillo al final que diga: - He hablado.

Así, más o menos. Esta estampa tan pictórica queda a veces demasiado antinatural, y pese a ser una historia algo subjetiva (por lo que entendido: con nosotros ya se sabe), parece algo menos serio. No quiero decir que los personajes no sean creíbles, que es diferente.

Y de eso quería hablar. Tras haber criticado yo, simple adolescente, que no se come una rosca (literariamente hablando), el trabajo de una profesional como es la señorita Espido Freire, con algún éxito más que yo, va siendo hora de comentar los puntos fuertes de la obra. Siempre, desde el inicio de los tiempos, ha sido más fácil ver los defectos que las virtudes. De hecho, en una crítica es más fácil criticar (buff, un descanso tras este juego de palabras [ ...] Venga, sigamos) que reconocer lo bueno del objeto en cuestión. Todos, adolescentes y no adolescentes, lo sabemos, y por eso pido a la autora vea mi crítica como fruto de la inexperiencia propia de un chaval de dieciséis años que, como todos, va a lo fácil, que lo malo es lo que tira y ya está. No obstante, y gracias a iniciativas como la del Premio Mandarache, se nos recuerda que no todos tenemos por qué pertenecer a esa generación del ruido que leí en algún libro del colegio. Por ello, no me voy a ceñir tanto al guión. De este nuevo propósito de enmienda nace precisamente Alejandro Montero, un adolescente cualquiera, y no Andreas Niporesas o Fígaro, que sólo saben fijarse en lo malo del asunto en cuestión (y así acabó el pobre Larra). Y al que cuchichea por la última fila: no me estoy echando atrás. El equilibrio radica en la mezcla de lo bueno y lo malo, el bien y el mal. El ying y el yang.

Tras esta pijotada no por ello menos cierta, vamos al gran acierto de "Diabulus in musica", que es la historia en sí misma. El argumento, aunque retorcido, esbásicamente genial. Coincido con la autora, por desgracia, con la idea de la existencia de ese intervalo prohibido, por el que, el día menos pensado, el diablo puede colarse en nuestras vidas y fastidiárnoslas por completo. Muchas injusticias se plantean en la obra que se desarrolla a nuestro alrededor, y todas causadas por la existencia de ese jodido intervalo. Y siempre va a estar ahí.

No podemos cambiar el intervalo, pero podemos cambiarnos a nosotros mismos. La muerte será el particular "Diabulus in musica" de la protagonista, que sellará también su destino. No obstante, creo que se le culpa a ese destino del final de la historia, que no veo del todo claro. De hecho, pensándolo mejor, el desenlace no me gusta nada.

¿Pisaría terreno cenagoso si dijera que la muerte de la protagonista es un acto cobarde? Muchos de nosotros, queridos lectores, sin duda habrá visto durante el transcurso de la lectura el suicidio de nuestra infeliz compañera como la única solución para tan desgraciada vida de búsqueda sin resultado, una situación desesperada. Yo diría casi heroica, mejor estoica, de rendimiento ante lo inevitable. Y ahora, yo me pregunto junto con vosotros: ¿era de verdad inevitable? ¿debemos rendirnos de tal manera ante la aparición del diabulus?

Sabes, quizá sea sólo la visión idealizada de un adolescente, pero yo diría que esta última pregunta es una pregunta retórica. Toda una vida de educación para la libertad, de plantar cara ante las adversidades, se va a la mismísima mierda sólo por un puto giro del destino. Un as en la manga del azar. Sólo por eso hay que dejar de jugar, ¿no? ¿Y qué pasa entonces con el resto? ¿Todo el esfuerzo, todo lo que se ha construido hasta llegar a la situación actual? ¿Qué pasa con todo ello?
Te diré lo que pasa. Se va contigo. El problema es que no puedes permitirte arrastrar todo lo vivido contigo, o acabarás siendo un puñetero fantasma, un fantasma del pasado encerrado en un colegio hasta el fin de los tiempos. En esto si que coincido con la autora.

¿Recuerdas la tontería del ying y el yang y la madre que los parió a todos? Puede que acabe teniendo razón. Puede que la respuesta de la protagonista represente al mal, y la nuestra, el "carpe diem" de los adolescentes locos, el espíritu de rebeldía característico de nosotros, el no aceptar lo que está escrito porque somos de verdad libres para cambiar nuestro destino, represente el bien. No lo sé. Habría que dejarse de chiquilladas, de detalles superficiales sin importancia y centrarse en el contenido.
No sé lo que nos deparará el futuro. Puede que mañana no estemos aquí, pero lo más probable es que sí. Puede que mañana deseemos no haber nacido, o que deseemos nacer mil veces más. Sin embargo, tengo la certeza de que el diabulus seguirá ahí dándonos el por culo. Y nos joderá. Y nos dolerá. Pero no podemos perdernos en nosotros mismos por lo que se pierde en realidad. No podemos ser tan egoístas. No podemos seguir a esta señorita. Tenemos que quemar todos los cartuchos, y ya vendrá lo que tenga que venir.

Quizá sea sólo una loca idea adolescente.

Quizá todos tengamos algo de adolescente.

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>Qué es el Diabulus in musica
Espido Freire

Desde hacía años quería incorporar en alguno de mis textos parte de mi experiencia musical, o al menos, de las fantásticas teorías de la música antigua que formaron parte de mi adolescencia. Sin embargo, no resultan sencillas de asimilar, ni siquiera de describir, y no fue hasta Diabulus in musica cuando pude unir esas dos pasiones: la música y la literatura. 

En la novela intento introducir al lector, muy superficialmente, en la teoría de la solmisación, y así lo explica la narradora:
Lo único que me había quedado claro (...)era que había que evitar las cuartas aumentadas. Que al componer había que desconfiar de la nota Si, la séptima nota, porque, a poco que nos descuidáramos, podíamos romper el orden: podía aparecer el diabulus in musica. Lo defendían todos los grandes nombres: Guido D'Arezzo en el Micrologus, Ramos de Pareja, en Musica Practica, Philippe de Vitry en Ars Nova, el mismo Monteverdi cuyos madrigales yo cantaba. En la escala musical, que los griegos habían intentado depurar, se había deslizado una irregularidad, un error. Un intervalo no regido por las matemáticas, el recordatorio de que, por mucho que el hombre creara, era mortal y limitado. 

Entonces las notas musicales se denominaban mediante letras, y la escala comenzaba en La-A (...). Así lo habían dispuesto los modos griegos, y así continuó hasta que D'Arezzo, y decidió que las viejas teorías griegas y ambrosianas erraban el camino: el canto debía comenzar en c. Do, el tono más noble, el más acorde a la naturaleza de los números. Inventó nuevos nombres para las notas, (...)Pero no logró que el Si, aún silencioso, encontrara su lugar. Oscilaba, tentaba, incitaba la cuarta aumentada. Más adelante, cuando la matemáticas perdieron fuerza, la nota diabólica recibió las iniciales de San Juan, Sant Ioannis, y todos olvidaron qué significaban las notas: la armonía era tan evidente, tan cristalina. Ningún mal podía habitar entre la música.

La teoría del Diabulus in musica a la que se alude en la novela se deriva de la solmisación, un sistema ya olvidado que resultó esencial durante los años de la música antigua, y cuyo conocimiento yo debo a las explicaciones y los desvelos de mi hermana Mila Espido Freire. 

La solmisación fue creada por Guido d’Arezzo en el siglo XIII y transmitida sin discusión a lo largo de los siglos por los teóricos musicales. Esta terminología llegó hasta el siglo XVIII* en el plano teórico, aunque en el práctico la música había evolucionado notoriamente. 

Para llegar a la solmisación hay que tener en cuenta varias cuestiones:
La denominación de las notas. 
La distancia entre éstas, de tono, y semitonos que no son de igual tamaño,
La formación de modos o escalas con estas notas.
El Humanismo, que oponía una concepción antropocéntrica a la anterior visión teocéntrica de la música, revisó algunas ideas y sistematizó en gran medida el pensamiento anterior, pero no aportó ningún paso definitivo en la teoría musical; la influencia de Boecio (480-524 d.C.) era aún evidente. Es aquí cuando surge la figura de Ramos de Pareja, clave en la solmisación.
Bartolomé Ramos de Pareja publicó en 1482 el tratado Musica Practica** , en latín. Fue un autor de prestigio en la época; impartió clases en la Universidad de Salamanca y Bolonia donde editó este tratado, polémico entonces, pero de reconocido valor, y donde se evidencia su educación humanista. 
Ramos de Pareja trata de aportar un nuevo sistema de estructuración musical que se contrapone al tradicional de Guido, al que hace una revisión crítica. Ramos intenta sistematizar las distancias entre las notas, las eleva a ocho y las nombra con una serie de sílabas nemotécnicas:

Sa-li-tur per vo-ces is-tas [Primera Parte, Libro I, Cap. VII; Libro II, Cap. 1, etc.?

Su intención era que sirvieran como demostración de la escala, la idea no cuajó entonces pero anticipa el sistema temperado tonal. Ordenó las notas partiendo de Do, y creó un sistema de tres octavas, más que amplio para la música de la época:
La octava suponía la perfección porque procedía de dividir una cuerda en dos: la proporción 2/1 era igual a 1, el número más perfecto porque había un solo Dios. Tampoco era un número compuesto, y todo lo compuesto denotaba imperfección. Esta perfección incluía a la 8ª, intervalo de la demostración teórica en el monocordio, y no la imperfección que suponían ocho notas frente a siete o a las seis del exacordo.

Resulta curiosa su defensa de la escala de ocho notas tratando de encontrar la perfección numerológica del 8 frente al poderoso 7 de las esferas celestiales. El 8 representaría el firmamento que contiene a las esferas, y convertiría la octava en el símbolo de excelencia [Parte I; Tratado I; Cap. VIII, p. 38?.
Las notas tenían nombre alfabético, herencia de los griegos (esa tendencia aún perdura en el ámbito anglosajón). Se atribuye esta nominación a San Ambrosio, obispo de Milán del siglo IV y a San Gregorio Magno, obispo de Roma en siglo VI, responsable de la recopilación que dio lugar al canto gregoriano. Se denominaban:
a b c d e f g 
[la - si - do - re - mi - fa - sol?

Eso suponía una escala completa, de siete notas como las siete esferas del universo platónico, que comenzaba en La o A, debido a la supuesta herencia de los modos griegos. 

No existía un sonido de referencia, como el actual La del segundo espacio del pentagrama, (440 Herzios, internacional). Guido d’Arezzo, en su afán por lograr la mayor precisión posible en la afinación inventó en el siglo XIII el sistema de exacordos y mutanzas. Era un solfeo primitivo en el que todos comenzarían cantando en la misma nota-altura-tesitura y que se reflejaba en las falanges de los dedos de la mano “guidoniana”, lo que permitía, por ejemplo, dirigir un coro con gestos sin recurrir a una partitura.

El nombre de las notas lo tomó de un “Himno a San Juan Bautista” del siglo XI, cuyos primeros versos comenzaban un grado más agudo; les adjudicó el nombre de la primera sílaba. Sólo llegaban hasta La, pero como su sistema incluía una forma de transporte o mutanzas, los mismos nombres de las notas ascendían proporcionalmente a los sonidos más agudos. En total, existían 20 ó 21 sonidos en los que se podía cantar. La música de la época no empleaba una tesitura demasiado amplia. Las mayúsculas marcaban las notas mas graves, las minúsculas tesitura media y las dobles las más agudas.

Los exacordos son escalas de seis notas. El seis era la suma del 1, 2 y 3. El uno, la perfección, el 3, la trinidad; y como el 2 se sumaba al uno, Dios único, para formar el 3, Santísima Trinidad, era también perfecto.

El exacordo mantenía siempre una estructura casi perfecta y con simetría, además de evitar el tritono: 
tono-tono-semitono-tono-tono
Para saber por qué mutanza o nota se comenzaba los teóricos solían presentar o explicar un gráfico similar como tributo a la autoridad guidoniana.

Gamma A B C D E F G a b c d e f g aa bb cc dd ee
ut re mi fa sol la --------------------------------------------------------------------exacordo 1
ut re mi fa sol la --------------------------------------------------------exacordo 2
ut re mi fa#* sol la -----------------------------------------exacordo 3
ut re mi fa sol la ------------------------------------exacordo 4
ut re mi fa sol la -----------------------exacordo 5
ut re mi fa#* sol la -------exacordo 6
ut re mi fa sol la -----exacordo 7

En este caso se leería de modo vertical, de arriba a abajo.
Geut; Are, Bemi, Cefaut, Desolrre, Elami, (que no era igual que elami, varias notas más agudo. Ni Gsolrreut igual que gsolrreut, debido a la tesitura, graciosos que eran los teóricos). 

Si se comparan las notas alfabéticas de A-la a G-sol, es necesario pasar por el Si. Las mutanzas o el comienzo de los exacordos se hacían coincidir de modo que la distancia la-si, tono, sea leída siempre re-mi, y las distancias si-do resultaran siempre mi-fa. Así que no nombro el Si, variable, y causante del diabulus, lo inombrable. 

Siempre se decían las mismas notas pero se entonaba a distinta altura, y si aprendían a cantar entre ut-re, tono, y mi-fa, semitono, cantarían bien esa distancia, fuera ut-re grave o agudo, o semitono mi-fa, igual que el si-do.
Nunca se le daba nombre al Si, ni falta que hacía. Se podía cantar en alabanza a Dios de modo afinado y perfecto sin preocuparse por una consonancia imperfecta como el tritono. 

El signo #* es un becuadro, una “b quadratum”, es decir, “befabequadratummi”. El tono aparente que queda en la correlación a-b con mi-fa#, se resolvía con una filigrana teórica que dividía en dos semitonos este tono: uno diatónico, cantable, y otro cromático, incantable. Se distribuían de distinto modo las nueve comas pitagóricas del tono, salvando el tritono evidente, y condenando a “incantable” el cromatismo incipiente. No se cantaba porque así les parecía, porque no era necesario y además, estaba prohibido.

Este apartado da origen a las alteraciones, la b del bemol, la bquadratum del sostenido y becuadro. La presencia de alteraciones da lugar a los “géneros de melodías” diatónico, cromático y enarmónico. Éste último no se consideraba apropiado para la composición al exigir la presencia del semitono cromático o incantable. [Parte I, Tratado II, Cap.VI, pp. 58-ss.?.

Los exacordos en Fa, Do y Sol proporcionan las claves respectivas. 
Esta deducción simplificada es la solmisación. Básicamente, un sistema “práctico”.
Se utilizó una serie de reglas poco justificadas para la composición. Se canta siempre evitando el tritono, semitonía subintellecta o sobreentendida. Si la melodía es descendente de Si a Fa, el Si se interpreta bemol, se escriba o no la alteración. Así que no hay diabulus.

La cuarta aumentada suena mal; aún hoy en día es una disonancia muy fuerte. Desde el Renacimiento aparecen ejemplos con muchas disonancias pero en el ámbito experimental. Los madrigalismos del primer barroco italiano o los Tientos de falsas para órgano del barroco, formados por disonancia-resolución de la disonancia, fueron avanzando la práctica musical que sería recogida muy tardíamente en la teoría, mientras imperaban las denominaciones medievales.
Las consonancias perfectas teóricas eran, la 8ª, que es el 1, y la proporción 2/1, la quinta 3/2 y la cuarta 4/3. La cuarta sería una disonancia pero al unirse a la quinta para formar la octava, ambas perfectas, se perfecciona así en reconocimiento a la autoridad de la demostración en el monocordio. La prueba fundamental para certificar la valía del músico teórico

Estas consonancias son las primeras que aparecen en el monocordio, el instrumento de demostración matemático-teórico-práctica. Era una tabla con una cuerda que podía dividirse en secciones determinadas a lo largo de ese mástil. Las divisiones comenzaban en mitades hasta la 1/16ª parte y luego en tercios hasta 1/6; se relacionaban entre sí las primeras divisiones de mitades y tercios que de nuevo se dividían en mitades. Las posiciones implicaban la colocación de puntos que marcaban espacios entre sí, los intervalos. Se superponían divisiones cercanas ofrecían fragmentos de cuerda muy pequeños, de tonos y semitonos.

La suma de la quinta y de la cuarta era la octava. Por ejemplo: de Re a La, 5ª y de La a Re, 4ª, así obtengo la 8ª de Re a Re. 
Esta suma forman los modos, escalas de 8 notas debidas a la herencia griega, con un Diapente,=5ª y un Diatessaron=4ª. Si se parte del Diapente Re-La y se le añade el Diatessaron La-Re por arriba, aparece el primer modo auténtico. Si al mismo Diapente se le añade el Diatessaron por abajo, se obtiene el correspondiente segundo modo o plagal. 
+ (La) si do Re --- primer modo
RE mi fa sol La
La si do (Re)+ -------------- segundo modo

En la base de las escalas están la 5ª (tres tonos y un semitono) y la 4ª (dos tonos y un semitono) Justas, no dejando lugar para la Cuarta aumentada o tritono en la demostración teórica del monocordio. Ppartiendo de Do a Sol y de Sol a Do nunca puede aparecer, en teoría, la 4ª aumentada Fa-Si, el diabulus, porque están en dos partes. En la práctica aparece, pero se evita con las reglas de semitonía sobreentendida, alterar el Si cuando es necesario.



* Tratadistas españoles como José de Torres con Reglas generales de acompañar, de 1702 y 1736, (Edición facsímil en Arte Tripharia, Madrid, 1983); y Pablo Nassarre con Escuela Música de 1723-24 (Edición facsímil en Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1980).

** Edición facsímil *****. Las citas se toman de la traducción de José Luis Moralejo en la edición de Alpuerto, Madrid, 1977.

Publicado en Reseñas
Viernes, 06 Octubre 2017 23:10

Diabulus in musica

diabulusDiabulus in musica.

Planeta, 2001. 

Premio Mandarache 2005.

Sinopsis:

Ésta es una historia de amor entre una mujer, un hombre y un fantasma. O, tal vez, dos fantasmas. Una historia que nos habla de Cristopher Random, un actor que fue muchas personas, y de Balder Goienuri, que hasta su muerte sólo interpretó a Cristopher Random. Y de la muchacha que amó a los dos, perdida primero en un Bilbao gris y polvoriento y luego en un Londres decrépito. De las mentiras y los fingimientos entre los que se perdieron, y de cómo se buscaron durante años sin encontrarse.

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"Diabulus in musica" is a ghostly story about an endless love, and also a triangle between a woman, a man and a ghost. The woman is the nameless voice that tells the whole novel. The man, the English actor Christopher Random, so many people in just one body. The ghost, Balder Goinuri, a young boy absolutely obsessed with Christopher. A novel about madness and lies, and also an intense fable about the shadows of love.

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C’est l’histoire d’un amour entre une femme, un homme et un fantôme. Ou, (ou va prendre un accent) peut être, deux fantômes. Une histoire qui nous parle de Christopher Random, un acteur qui fût beaucoup de personnes, et de Balder Goienuri, qui n’interpréta qu’à (que) Christopher Random jusqu’au jour de sa mort. Et de la jeune fille qui a aimé les deux, perdue dans un Bilbao grisâtre et dans un Londres décrépit ; des mensonges et fictions entre lesquels ils se sont perdus, et de comment ils se cherchèrent pensant ( je suppose que tu voulais écrire pendant) des années sans se trouver.

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Equesta una storia d’amore fra una donna, un uomo e un fantasma. O, forse, due fantasmi. É la storia di Cristopher Random, un attore che fu molte persone, e di Balder Goienuri, che fino alla sua morte interpretó Cristopher Random. E della ragazza che amò tutti e due, prima persa in una Bilbao grigia e polverosa e poi in una Londra decrepita. Delle menzogne e delle falsità di chi si è perso, e di come si siano cercati per anni senza incontrarsi.

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"Diabulus in musica" ist eine gespenstische Geschichte über eine unendliche Liebe und der Dreiecksbeziehung zwischen einer Frau, einem Mann und einem Geist. Die Frau ist die namenslose Stimme welche den gesamten Roman erzählt. Der Mann, der englische Schauspieler Christopher Random, vereinigt gleich mehrere Personen in einem Körper. Der Geist, Balder Goinuri, ein Junge der absolut besessen von Christopher ist. Ein Roman über Wahnsinn und Lügen sowie eine eindringliche Fabel über die Schattenseiten der Liebe.

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Reseñas:

Qué es el Diabulus in musica.
   Por Espido Freire.

Por donde se cuela Lucifer.
   Mercurio, panorama de libros en Andalucía.

Tres en discordia, El País.
   EL PAÍS, 5 de Enero de 2002

Las dos muertes de un fantasma.
   Seudónimo: FÉNIX
   Esther Sixto

Prisionero del circulo del recuerdo.
   Seudónimo: Rob J. Cole. 
   Lema: "Siguiendo mi ciencia y mi conciencia."

Crítica de un libro por un adolescente cualquiera.
   Alejandro Montero

Canal YouTube Mikey F.

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Entrevistas:

Necesitamos a los fantasmas. Época.

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libro diabulus

Planeta de Agostini

diabulus planeta

Edición Planeta II

libro diabulus2

Booket

diabulius circulo

Círculo de Lectores

Publicado en Obra de Espido Freire

cuandocomeresuninfiernoCuando comer es un infierno 
Aguilar, 2002

>A la venta en Fnac.es

 

 

 

 

 

Entrevistas:

Espido Freire: «Ser bulímica supone ser profundamente infeliz».
Beatriz Cortázar. ABC. 29 Marzo 2002

La escritora Espido Freire (Bilbao. 1974) reconoce que fue bulímica. Lo reconoce y lo escribe en el libro «Cuando comer es un infierno» (Aguilar) en el que denuncia, a base de testimonios, las razones por las que miles de jóvenes sucumben ante este mal.

- ¿Por qué lo ha escrito?

- "Cuando comer es un infierno» es un libro de testimonios. Las mujeres que me han confiado sus casos no han cometido ningún pecado, ninguna falta de la que deban confesarse, ni por la que deban pedir la absolución. Reconocer que se ha padecido una enfermedad que tiene que ver con el comportamiento y con los afectos y que no posee un origen física resulta aún muy complicado en la sociedad actual- tiende a asociarse con el descontrol, con la locura, con las manías. Por otro lado, al haberse clasificado como una enfermedad de adolescentes, se ha considerado hasta hace muy poco como poco más que una tontería. Por supuesto que es aún difìcil admitir una bulimia, una anorexia, no tanto por las/los enfermos, que están deseando hablar de ello sin que se les suponga vergonzoso, sino porque por lo general se encuentran en un entorno que juzga y encorseta sus sentimientos, que tiende al ocultamiento. Pero mi deber ético como escritora, como una voz lo suficientemente afortunada como para ser escuchada, es la de prestarla a los que no pueden hablar y creo que el tema es serio, muy serio, tan serio que no me bastaba con escribir artículos sobre ello.

- ¿Cómo se ha quedado después?

- Agotada. La promoción ha sido intensa, el impacto del libro muy grande, he recibido llamadas y cartas, contactos de personas enfermas o de sus familiares, unas con peticiones de ayuda, otras con agradecimientos: da igual, cada uno de esos casos humanos me afecta muchísimo.

- ¿Sigue siendo la bulimia una enfermedad desconocida?

- Sí. La inmensa mayoría de la gente la confunde con la anorexia, otros creen que es glotonería, otros piensan que ser bulímica es ser obesa, y en general se le resta importancia a sus efectos. Como se lleva en secreto y está cargada de vergüenza, casi nadie tiene una idea realista de lo extendida que está, y de que existen distintos grados con consecuencias y diagnósticos distintos. Otro de los problemas es que muchas de las enfermas o sus familias no saben a quién acudir en busca de ayuda.

- ¿Continúan siendo las mujeres instrumentos fáciles de modelar?

- Sí... estamos demasiado acostumbradas a que nos digan lo que hemos de hacer, cómo vestir, cocinar, limpiar, hacer ejercicio, seducir, cómo comportarnos... para colmo existe un chantaje brutal para ser «femenina», es decir, para renunciar a un carácter propio y explotar características como la dulzura, el sacrificio y la abnegación. Y, sobre todo, se nos imbuye a todas horas la necesidad de resultar sexies y atractivas, de objetualizarnos. Y las mujeres no sólo nos sometemos, sino que criticamos brutalmente a quien no lo hace.

- Buscar culpables no es fácil aunque haberlos haylos. ¿Dónde están?

- En todos los sectores que favorecen una imagen femenina pasiva, débil (física y socialmente), las desigualdades, el machismo, la supresión de sentimientos... es decir, prácticamente en cualquier parte. En el sector de la moda, en la publicidad, la televisión, las revistas femeninas y las revistas masculinas, la educación, la estructura familiar, el ambiente de trabajo...

-Ser bulímica es ser...

-Profunda y desesperadamente infeliz.

-La tiranía de las modas siempre es el punto de mira. ¿Qué opina?

-La moda ejerce una presión inmensa en las mujeres: no es la única responsable, pero no deberían negar su responsabilidad, sobre todo cuando se asocia a la publicidad. Hoy por hoy, los únicos cuerpos que tienen cabida en los medios públicos son jóvenes, delgados y prácticamente inalcanzables... obviamente, eso ayuda a sobreentender que eso es lo normal. Pero la influencia de la moda va más allá de las tallas pequeñas o las modelos delgadas. Las mujeres elegantes, las que se asocian a la moda, son por lo general admiradas y copiadas, porque se las considera exitosas y ricas. Casi todas ellas pertenecen a clases sociales ociosas, o a trabajos en los que prima el aspecto físico. Eso supone que las niñas y los jóvenes carecen de modelos de mujer trabajadoras, intelectuales, de edad mediana y carreras coherentes.

-Las grandes diferencias entre la bulimia y la anorexia son...

-Numerosas: la bulímica no posee la capacidad de control de la anoréxica. Suelen ser más impulsivas, más espontáneas, mujeres extrovertidas y brillantes en las que nadie sospecharía un problema. Comen hasta atracarse porque la comida les sirve de sedante y como modo de llenar su vacío interno, y luego se sienten tan culpables (creen que se volverán obesas, se sienten sucias, creen que han vuelto a fracasar) que intentan librarse de esa comida mediante vómitos, o laxantes, o diuréticos.

-La información es básica y su libro también informa. ¿Qué sigue haciendo falta?

-Respeto. Comedores de día. Una educación adecuada que valore los principíos femeninos tanto como los masculinos, y que favorezca la seguridad y la capacidad de las niñas. Una política eficaz que sirva para la prevención y no únicamente para la curación.

- ¿Se ceba la cirugía estética, la alimentación y la tiranía de la moda con las adolescentes?

-Sí. Ningún menor de edad debería someterse a cirugía estética, a no ser que fuera correctora, y las imágenes que se dirigen directamente a losadolescentes deberían reflejar una realidad, no el ideal. Ocurre lo mismo con las dietas de adolescencia. Si una chica de 15 años con una talla 40 decide iniciar una dieta de adelgazamiento, el problema no es físico, sino mental.

-El mejor consejo es...

-Hablar, y exigir ser escuchada.

SÍNTOMAS DE LA BULIMIA

-Comer en menos tiempo más cantidad de lo normal. 
-Sentimiento de falta de control sobre la ingesta (no poder parar o limitar la cantidad de alimento). 
-Conductas recurrentes inadecuadas para evitar el aumento de peso como vómitos, abuso de laxantes. diuréticos, ayuno, ejercicio... 
-Los episodios de sobreingesta y conductas compensatorias inadecuadas ocurren como media, do; veces a la semana en tres meses. 
-La autoestima está supeditada a la figura y el peso.

 

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"La bulimia surge por los condicionantes sociales de la mujer".
Ignacio Labanda. www.portalsolidario.net

"Yo fui bulímica, no lo oculto, pero lo que cuento en el libro es solo la percepción que tengo acerca de la bulimia: mi opinión y casos reales de la bulimia", sin mas preámbulos, así de sincera se muestra la. escritora bilbaína de 27 años. Espido Freire acaba de presentar su último libro Cuando comer es un infierno en el que entrevista a cuatro víctimas de la bulimia. En España exista entre 800.000 y 1.000.000 de casos, y la mayor parte de ellos sin diagnosticar.

Muchas personas no saben que es la bulimia.

Según los médicos consiste en ingerir cantidades excesivas de comida de forma compulsiva. No se controla el ansia. Después de comer se produce tal sentimiento de culpa, fracaso y vergüenza que, para liberarse de todo eso, se provocan vómitos o se usan laxantes. Es un trastorno psicológico que esconde profundas carencias afectivas. Lo padecen fundamentalmente las mujeres, pero también los hombres, y últimamente, por desgracia, empiezan a sufrirla muchos niños.

La idea de escribirlo, ha explicado usted misma, surgió al encontrarse con una página web que hablaba acerca de la anorexia, escrita por una chica que padecía esa enfermedad...

Yo fui bulímica, no lo oculto, pero lo que cuento en el libro es solo la percepción que tengo acerca de la bulimia; mi opinión y casos reales de la bulimia. El objetivo principal del libro Cuando comer es un infierno no es atraer la atención hacia mi historia personal, sino divulgar este gravísimo y casi desconocido problema, atajar los tópicos y hacer una tarea de divulgación. El libro tiene varios fines, uno de ellos es de romper con las ideas establecidas, como que la enfermedad la pueden padecer solamente adolescentes o que el único problema en que consiste es que la enferma o el enfermo vomita lo que come, pero son muchas más cosas las que envuelven esto. Yo quería dar una visión objetiva, verídica, y si con todo esto ofrecía alguna esperanza, una solución o incluso un cambio real para las bulímicas o sus familias, mucho mejor.

¿Por qué se cae en la bulimia?

La bulimia es una enfermedad que se definió a mediados del siglo XX. A mi entender, se ha multiplicado de esta manera debido a los condicionantes sociales y las presiones que se ejerce sobre la mujer. Todo nos obliga a ser perfectas y a responder a todas las demandas que se nos presentan. No hay una única causa: influye la presión social, los condicionamientos familiares y de amistad, la búsqueda de la perfección, la inseguridad... la dolencia afecta a las personas más sensibles, a quienes han intentado siempre contentar a los demás y se han olvidado de qué necesitan ellos.

¿Qué tienen en común las mujeres que padecen esta enfermedad?

Yo creo que las mujeres que tienen bulimia o la anorexia no están satisfechas con el papel que las han obligado a adoptar y el único modo de protesta que tiene es éste. Estas mujeres están furiosas no solamente contra la sociedad en general, sino contra los mensajes que continuamente les mandan diciendo que ellas no valen y que tienen que seguir un cierto patrón de belleza.

¿Este problema tiene mucho que ver en como se perciben los jóvenes en estos días?

Sí, les presentan a una imagen de Britney Spears como modelo a seguir, y después se les culpa de que usan escotes excesivos… pero eso es precisamente lo que están viendo, series de televisión que les impone esta serie de imágenes como ideales. Se les está negando la dignidad y muchas de ellas son menores de edad. Aunque también hay otra vertiente; ahora continuamos siendo jóvenes hasta una edad muy avanzada. Los productos para jóvenes, los programas, la música y demás, lo que lleva implícito es el mensaje de mantenerse joven a toda costa y no creo que sea beneficioso. Nos está obligando a vivir en un círculo, en un mundo cerrado, en que lo único importante es simplemente eso.

¿Qué se puede hacer para una posible solución a la enfermedad?

Una reeducación dietética, apoyo psicológico, una reactivación de los mensajes, trabajar en la autoestima, actuar de una forma conjunta. No sirve de nada que se le dé una terapia psicológica si cuando la chica llega a casa su familia no entiende su enfermedad ni apoya su recuperación.

¿Cómo superó la bulimia?

La bulimia genera sufrimiento, angustia por no controlar tu vida, terror a la muerte y a la soledad, y vergüenza de que te descubran. Es la enfermedad que más suicidios provoca. Las repercusiones también son terribles: erosión de dientes, quemaduras en el esófago o el tubo digestivo por los ácidos gástricos y daños en los riñones o el corazón. Por mi parte, me recuperé hace algunos años, y por suerte no tengo ninguna secuela.

¿Cómo ha sido la experiencia de escribir sobre la enfermedad de la belleza?

Sin ninguna duda ha sido dura, porque he escrito sobre testimonios de casos reales. Había sentimientos a flor de piel, el del caso que contaba y también el de otros parecidos que iban apareciendo. En ocasiones lo pase mal; me cuesta desvincularme de los sentimientos ajenos.

Normalmente, ¿de donde saca sus historias?, ¿de vivencias personales o de la imaginación?

Las dos cosas. La mayoría de las veces no me gusta lo que veo, imagino que como la mayor parte de la gente. Vivimos en una sociedad contradictoria, violenta, cruel incluso, y no me muevo con comodidad en ella. Sin embargo cuando hablamos de literatura estamos hablando de una postura estética que no tiene nada que ver con lo que yo pueda escribir o como pueda reaccionar respecto a la sociedad, sino de que manera quiero enfocar mis novelas o mis cuentos.

Publicado en Entrevistas
Jueves, 14 Abril 2016 15:14

Cuando comer es un infierno - Reseñas

cuandocomeresuninfiernoCuando comer es un infierno 
Aguilar, 2002

 

 

 

 

 

 

 

Reseñas:

Espido Freire describe la "auténtica realidad" de la bulimia en 'Cuando comer es un infierno'.

La autora recoge su experiencia personal y testimonios de enfermas obtenidos por Internet

E.P.- Madrid

La escritora Espido Freire, una de las ganadoras más jóvenes del Premio Planeta, describe desde la perspectiva de su propia experiencia y gracias al conocimiento vía internet de testimonios de enfermas, la "auténtica realidad" de la bulimia en su libro Cuando comer es un infierno. Confesiones de una bulímica (Aguilar).

Freire, decidida a no hablar de su caso personal para no convertirse en "un icono o en una imagen", recoge en este libro los testimonios de cuatro chicas con casos representativos de bulimia. Así, María representa el caso típico de anorexia-bulímica; con Linda describe los casos de automutilación en la bulimia; Cecilia representa el problema con los medicamentos; y Gloria es "el caso típico de muchas adolescentes", declaró.

Según explicó ayer la autora, todos los testimonios son reales y fueron obtenidos a través de su incursión en una página web pro anorexia, haciéndose pasar por enferma, y tras pasar por algunos test psicotécnicos para verificar la au tenticidad de su perfil.

Esta escritora, tras escuchar testimonios estremecedores como casos de suicidio y automutilación y recoger información suficiente, confesó, en dicho círculo, que era una periodista con la intención de escribir un reportaje. A partir de este momento, empezó a recibir cartas de enfermas que relataban sus experiencias.

"Como escritora, he intentado dar voz a quienes no la poseen", señaló esta autora que con tan solo 22 años escribió su primera novela, Irlanda, y quien espera que este li bro sirva para concienciar a la sociedad de la gravedad de esta enfermedad y humanizar el trastorno. "Espero también que sirva de consuelo", agregó.

En este sentido, Espido Freire repasó, durante la presentación del libro, los factores que se relacionan con el inicio de esta enfermedad. Así se refirió al factor hereditario, la presión social, o el factor imitación, en personas que no tienen "capacidad de explicar sus sentimientos y relacionarse con los demás".

Asimismo, en Cuando comer es un infierno, la autora propone soluciones para acabar con este trastorno alimenticio que en la actualidad, según algunas estimaciones, afecta al 4% de las adolescentes y que está empezando también a afectar a la población masculina.

Entre estas soluciones, Freire, apuesta por una educación equitativa, sin olvidar las diferencias genéticas entre hombres y mujeres, pasando por el respeto y la dignidad hacia la mujer en la publicidad y los medios de comunicación. "Es preciso que se propugnen modelos alternativos, tanto físicos como de conducta, con los que los niños y jóvenes puedan identificarse", señala la joven autora.

Soluciones

"He propuesto soluciones, que en mi caso me han servido", confesó esta escritora, que advirtió que uno de los primeros desencadenantes de la enfermedad bulímica es el fracaso de la primera dieta. "Los familiares y las personas cercanas tienen que enfrentarse a ello, sin hacer acusaciones y sin ejercer ninguna presión".

Incidencia

Se estima que este trastorno alimenticio afecta al 4% de las adolescentes y en la actualidad está empezando también a afectar a los hombres.

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>Bulimia. Cuando comer se convierte en un infierno, por Sonsoles Lumbreras

¿Sabías que en siglos pasados algunas mujeres ingerían vinagre para conseguir ser más pálidas y tener ojeras? ¿O que se depilaban la frente para alargar de manera interesante sus facciones? Actualmente se cometen otras barbaridades para seguir los cánones de belleza que impone la sociedad. La bulimia es una enfermedad que tiene su raíz en la obsesión actual de que delgadez es igual a belleza. Espido Freire da una visión muy personal de este mal en su último libro

Por Sonsoles Lumbreras


Tres premisas: estar delgada, guapa y esbelta. Tal vez, estos tres calificativos seas los que tú misma persigas. Y, desde luego, son los objetivos que se imponen muchas chicas en la sociedad actual.

Muchas veces, esa obsesión por la delgadez, y por relacionarla con eso que llaman “belleza”, desemboca en enfermedades muy graves como son la anorexia y la bulimia. Seguramente conozcas a más gente que sufra la primera que la segunda, de la que te vamos a hablar hoy.

La bulimia, cuyos síntomas se suelen dar en la adolescencia es un grave trastorno alimenticio que perjudica a buena parte de mujeres hoy en día.

Pero, ¿cómo podemos saber si nos estamos adentrando en esta enfermedad? Pues, el principal síntoma es atiborrarse de comida (normalmente fuera de los horarios normales) para, luego, vomitarla intencionadamente, porque se tiene un sentimiento de culpabilidad por todo lo que se ha comido.

Y, ¿cuáles son las causas por las que una persona acaba envolviéndose en este sinsentido? Según los científicos, la causa principal de la bulimia (palabra que literalmente significa “hambre de buey”) es el hambre afectiva.

Es decir, quien sufre esta enfermedad siente que carece del afecto de su familia, amigos..., vamos, que no se siente querido. Espido Freire afirma que lo más duro de sufrir la bulimia es “la angustia, la soledad y la incapacidad para llevar una vida normal y sin mentiras”.

Además

OTRAS CAUSAS. Según los científicos, la bulimia (palabra que literalmente significa “hambre de buey”) se puede dar como reacción tras un periodo de dieta, por haberlo aprendido en el entorno, o como anestésico o búsqueda de placer en una existencia triste.

AYUDA. Un paso imprescindible para conseguir salir de la bulimia es recibir ayuda médica. Espido Freire ofrece en su libro una lista de hospitales y asociaciones de toda España a los que puedes acudir si sufres los síntomas de esta enfermedad. Hay asociaciones como ADANER o ACAB que tienen diversas delegaciones. Puedes consultar teléfonos en la web de ACAB:www.acab.org/cat/altres/altres.htm.

PREMIO PLANETA. Espido Freire ganó en 1999, con tan solo 25 años, el Premio Planeta por su novela Melocotones helados. “Ahora, con la distancia, veo que supuso un cambio muy importante y tremendamente favorecedor para mí”, asegura. Espido aconseja a los jóvenes que se sienten atraídos por la escritura que “lean y que no tengan demasiada prisa por publicar, sino por escribir bien”. “Al fin y al cabo, quien busca la fama o la riqueza con este oficio se equivoca de medio a medio”, afirma con rotundidad.

Espido Freire

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>“La felicidad no se compra con el aspecto físico”

Por Sonsoles Lumbreras


De cómo es esta enfermedad, por qué se produce y cómo se puede prevenir o, en último caso, curarse, nos habla Espido Freire en su último libro, Cuando comer es un infierno. La joven escritora relata desde una experiencia muy personal los avatares de una chica enferma de bulimia durante siete años.

Espido cuenta, en boca de la protagonista, la incomprensión por la que pasa una adolescente que comienza a comer sin control, para después inducirse el vómito, sin darse cuenta en la espiral en la que se está metiendo.

Gloria se introduce en una doble vida, llena de mentiras, de la que le va a costar salir. Espido nos cuenta que escribió el libro “porque deseaba que se hablara de una manera objetiva sobre la enfermedad, romper tópicos y ofrecer esperanza”. “Me parte el corazón saber que cada mes hay más y más personas afectadas”, añade. 
Sin duda, Espido Freire sabe de buena tinta en qué consiste la bulimia (ella misma la sufrió) y piensa que la causa de que exista este mal es que “no se les dé a las mujeres y a los jóvenes, los mayores afectados, una voz con la que expresarse, y que se les presione para ser perfectos”.

Pero la bulimia también tiene solución y quienes la sufren pueden llegar a superarla. Espido Freire afirma que terminó con ella “gracias a mi fuerza de voluntad, y a que no podía soportar más mi sufrimiento”. Y, ¿qué consejo da Espido a aquellas jóvenes que estén obsesionadas con perder peso? “Que la vida es, sobre todo, felicidad, y que la felicidad no se compra con el peso, ni con el aspecto físico”.

Publicado en Reseñas
Viernes, 06 Octubre 2017 23:10

Cuando comer es un infierno

cuandocomeresuninfiernoCuando comer es un infierno.
Aguilar, 2002.

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Sinopsis:

Desde la sinceridad y la rabia, y con una lucidez extrema, Espido Freire denuncia las causas que, de manera catastrófica, se conjugan para que miles y miles de jóvenes sucumban a la bulimia, un mal que lleva aparejadas gravísimas secuelas físicas y psíquicas.

 

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Bulimia nervosa is an eating disorder characterized by repeated bouts of binge eating followed by purging (usually by vomiting or laxative use) in order to avoid weight gain. Repeated binging and purging may cause disturbances of body electrolytes, heart attacks, erosion of the teeth and other serious mental health problems, like depression, and suicide. Espido suffered from bulimia when she was a teenager, and in this book she collects the experiences of several women and how this illness has altered their lives. She also investigates about the internet dimension of bulimia (web pages, blogs, and chats). A sincere and impressive book that many psychologists use during their therapies.

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Partant de la sincérité et de la rage, avec une lucidité extrême, Espido Freire dénonce les causes qui d’une manière catastrophique, s’unissent pour que des milliers et des milliers de jeunes tombent dans la boulimie, une maladie qui déclenche des graves séquelles physiques et psychiques.

Dalla sincerità e dalla rabbia, con una lucidità estrema, Espido Freire denuncia le cause che, in modo catastrofico, si combinano per far sì che migliaia e migliaia di giovani soccombano alla bulimia, un male che comporta gravissimi postumi fisici e psichici.

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Cuando comer é um inferno

“As palavras também sirven”, diz Gloria, uma das protagonistas deste livro, e por isso, pelo misterioso poder curativo de la palavra, Espido Freire narra-nos a sua amarga história e a de outras jovens que sofrem de bulimia.

Sa sinceridade à raiva, e com uma lucidez extrema, a autora denuncia as causas que, de modo catastrófico, se conjugam para que milhares de jovens sucumbam a um mal que tem consequências físicas e psíquicas gravíssimas. 

As protagonistas deste livro forjaram com a própria dor e a das suas famílias as armas com que saíram do seu particular inferno. As suas palavras servirão sem dúvida de exemplo e estímulo, e abrirão um futuro de esperanças a quem, como elas, luta para

vencer esta doença.

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Bulimie (lat.: bulimia nervosa) ist eine Essstörung gekennzeichnet durch Heißhungerattacken mit anschließendem Abführen der Nahrung (gewöhnlich durch Erbrechen oder mittels Verwendung von Abführmitteln) um eine Gewichtszunahme zu vermeiden. Wiederholte Essattacken und Abführen der Nahrung führt zu Störung des Elektrolyt-Haushaltes, Herz-Rhythmus-Störungen, Zahnschäden und ernsten seelischen Gesundheitsproblemen wie Depression und können sogar zum Selbstmord führen. Espido litt in ihrer Jugend an Bulimie und in diesem Buch sammelt sie die Erfahrung mehrerer Frauen und wie diese Krankheit deren Leben beeinträchtigte. Sie untersucht ebenfalls die Internet Präsenz von Bulimie (Webseiten, Blogs und Chats). Ein ehrliches und beeindruckendes Buch, das von vielen Psychologen bei ihren Therapien verwendet wird.

Reseñas:

Espido Freire describe la "auténtica realidad" de la bulimia en 'Cuando comer es un infierno'.

Bulimia. Cuando comer se convierte en un infierno, por Sonsoles Lumbreras.

Entrevistas:

Espido Freire: «Ser bulímica supone ser profundamente infeliz».

"La bulimia surge por los condicionantes sociales de la mujer".

Portadas:

infierno portugal

Edición portuguesa

(Ambar)

Cuando comercirculo de lectores

Círculo de Lectores

 

 

 

Publicado en Obra de Espido Freire
Jueves, 14 Abril 2016 08:51

Nos espera la noche - Entrevistas

nosesperalanocheNos espera la noche
Alfaguara, 2003

> A la venta en Fnac.es

 

 

 

 

 

Entrevistas:

"Se centra todo en lo inmediato y esa no es mi postura frente a la literatura”
Entrevista en Prensa Quatro, 3 de Diciembre de 2003, por Paula Arenas

 

P: En tu última novela “Nos espera la noche” (Alfaguara), haces una incursión en el mundo de la fantasía.

EF: Sí, ya lo hice en “Donde siempre es octubre”, la primera novela de la trilogía, pero como entonces era una autora desconocida y ahora no, pues ha sorprendido mucho.

P: Consigues transportar al lector a un reino imaginario. Has huido de los más inmediato.

EF: Si la literatura no consigue transportar al lector, hay algo que se ha quedado en el camino... No me interesa una literatura ideológica, ni especialmente urgente...

P: ¿Eres una escritora impulsiva?

EF: No, hasta que mi historia no esté perfectamente trazada en mi cabeza no empiezo. Cada autor tiene un sistema distinto y todos son buenos. Hay una división bastante grande entre los que consideran el arte como inspiración, y quienes lo consideramos un estímulo inicial para ser trabajado.

P: Escribes poesía también, aunque mucha gente no lo sepa.

EF: Pero soy muy mala. No, lo que pasa es que el mayor reto que tengo es mejorar el sentido del ritmo, de la trascendencia. Soy una buena narradora y tengo recursos para enganchar, pero escribo una poesía uin poco tramposa, es poesía épica. La novela es para mí más abarcable, en la poesía está todo a la vista. En la novela caben más cosas, cabe todo. En la narrativa tengo bastante criterio, pero en la poesía... me pierdo.

P: ¿Participas en “Madrid. Estación Poética”?

EF: Sí, en el Centro Cultural de la Villa, en los ciclos poéticos... La poesía es un mundo fascinante.

P: ¿Cómo vives el hecho de ser una autora conocida?

EF: Los lectores son una minoría, en realidad se lee tan poco...

P: Sí, pero dentro de esa minoría hay muchos que sí te conocen.

EF: Pues como era el objetivo que yo tenía marcado, la verdad es que no me lo planteo. Es un tipo de fama cómoda. No me reconocen por la calle, con lo cual no me molesta y al mismo tiempo ofrece una garantía. Aprovecho para publicar textos que de otra manera posiblemente no podría.

P: ¿Cuando decides que o escribes o nada?

EF: La desición de ser profesional, de dedicarme a la literatura pasara lo que pasara, la tomé a los 18 años, pero desde varios años antes, a los 15 años, ya lo tenía claro. La decisión conciente la tomé cuando estudiaba primero de Derecho y lo dejé para estudiar Filología Inglesa. La mayoría de mis compañeras querían ser profesoras y dos o tres especialmente brillantes querían dedicarse a la investigación. Y luego estaba Espido que quería ser escritora. Recuerdo que en el examen de reválida, en Deusto hay que hacerlo para convalidar con la pública, mi rector se quedó preocupadísimo cuando dije que yo iba a dedicarme a coordinar revistas literarias y a escribir. Se quedó el pobre con una casa... Era un mezcla de compasión y... Pensó: esta acaba en una academia, mientras decía: bueno, tiene que haber de todo... Pero lo decía con una poca fe...

P: Tu literatura tiene una madurez sorprendente...

EF: Es que en realidad la edad no tiene tanto que ver. Existe el tópico de que los escritores jóvenes tenemos que escribir sobre determinados temas.

P: ¿Crees que se espera algo de ti como escritora?

EF: Existe la idea de dar al lector lo que espera de nosotros, y a mí me parece que eso es un error, que estamos maleducando al lector. me estoy hartando de decirlo pero es verdad. El placer ya no está en la obra, todo se está centrando en la figura del escritor como elemento atractivo, mediático; o bien en complacer al lector...

P: En lo más inmediato quizá...

EF: Exacto, se centra todo en lo inmediato. Y esa no es mi postura frente a la literatura. No lo es cuando escribo, no lo es tampoco cuando leo. Hay unos cuantos que lo pensamos, pero como no hay una generación de mi edad, porque estamos muy descabalados... Entonces los tópicos continúan. No pasa nada, cuando lleguemos a los cuarenta posiblemente ya se hayan consolidado más escritores de mi generación y veremos qué hacemos.

P: ¿Hay algo de lo que has escrito que suprimirías, que te gustaría no hacer publicado?

EF: No, hasta ahora no, porque cuando he publicado algo es porque estaba muy segura de lo que publicaba. He tenido los libros mucho tiempo en nevera, en cajón... Sí hay alguna partecita que si se volviera a hacer una edición de mi primera novela Irlanda, cambiaría. Revisaría un par de frases.

P: ¿Qué obra de las que has escrito es la que más satisfacción te ha ofrecido y te ofrece?

EF: Eso es difícil, porque cada obra ofrece una satisfacción distinta. Melocotones Helados fue el Premio Planeta y eso da satisfacción, Irlanda también me ha dado muchas satisfacciones, Donde siempre es octubre también... Y luego el ensayo que me permite cultivar una faceta muy distinta, el último, por ejemplo, el de anorexia y bulimia.

P: Cuado comer es un infierno, ¿no?

EF: Sí, es un ensayo con el que lo pasé mal.

P: Es una obra valiente, con la que tuviste que sufrir...

EF: Lo pasé mal escribiéndolo porque era enfrentarme a una serie de historias que yo conocía y al tiempo ver qué tenía eso en común con mi experiencia y con la de otras personas, y además no me he desvinculado de esa causa. Fue la primera apuesta decididamente ética que yo hacía. Fue un triunfo sobre una misma, sobre la perfección... Me queda mucho por hacer, pero bueno, de momento voy haciendo cosas distintas.

P: ¿Qué proyectos tienes?

EF: Acabar la trilogía, de aquí a dos años porque son novelas densas y complejas. Ahora publico un ensayo sobre literatura inglesa, y seguiré escribiendo cuentos que es lo que más me gusta. Tengo bastante facilidad para ello.

P: Porque los relatos se escriben como por un chispazo...

EF: Sí, yo en los talleres que imparto de literatura enseño, o trato de enseñar a mis alumnos, que esos chispazos pueden aprovecharse sin tener que esperar tres meses.

P: ¿Se escribe con el corazón?

EF: Mira, yo intento convencer a mis alumnos de dos o tres cosas y una de ellas es que no se esvribe con el corazón, se escribe principalmente con la mente y con la distancia, con la empatía y con todo lo que hemos ido haciendo antes.

P: ¿Qué otras enseñanzas te gusta que tus alumnos reciban?

EF: Que se puede aprender a escribir. Intento enseñarles a detectar estímulos, que no tengan que esperar dos meses, que puedan aprovecharlos todos los días. En la luz, en la música... Y es sorprendente ver hasta qué punto cuando estás con la antena disparada la cantidad de oportunidades que empiezas a ver.

P: ¿De verdad crees que se puede aprender a escribir?

EF: Yo no creo que de una persona sin talento se pueda sacar un genio, pero sí creo que se puede desarrollar. La literatura es ahora mismo el único arte que no tiene formación, los escritores no tenemos estudios de escritura, y quizá no podemos ser Prada o Cela, obvio, pero sí hay que brindar la oportunidad de desarrollarlo.

P: ¿Crees que la formación del escritor debería ser de otro modo?, ‘debería existir alguna posibilidad que no sea ser autodidacta?

EF: Muchos dirán: es que siempre se ha hecho así... Yo, que me dediqué tanto tiempo a la música, sé la importancia de la formación. Que se pueda considerar para los escritores un tipo de formación, igual que un bailarín tiene sus dos horas de clase u se le respeta. Ésa es una de estas luchas que llevo a retajabla. En este país son muy reacios, pero yo creo que se conseguirá.

P: ¿Qué cambiarías de la literatura más actual?

EF: Muchas cosas. En principio se cometen errores al difundir la obra, y por otro lado estamos en una sociedad basada en la reacción y en la imagen, de manera que no se invita a la reflexión. Tampoco existe una industria suficientemente desarrollada detrás del libro como para que se promocione, como se hace con la cosmética... No se fomenta el interés. Por otro lado existe una mala programación en general por parte de las editoriales. Lo mismo que creo que la literatura se puede enseñar, fomentar, la puesta de las editoriales, salvo excepciones, no me ha parecido correcta y yo intento hacer que eso cambie.

P: ¿Te desagradan las presentaciones convencionales?

EF: Estoy harta de presentaciones convencionales, sobre todo la puesta en escena, y por eso colabora conmigo una compañía de títeres. Es una manera de cambiar, porque no soporto la presentación laudatoria. Y ahí está la lucha.

P: ¿Qué manera crees que es la mejor para acercar la literatura a la gente?

EF: Hay dos maneras: una es educar y la otra, rebajar el nivel. La mayor parte de los gestores culturales optan por rebajar el nivel. yo creo que existe una tercera vía: enganchar al lector, no por la identificación, sino porque lo van a pasar bien y además es cultura.

P: Decía Benedetti que él siempre mete la poesía de contrabando...

EF: Sí, pues algo así. Yo te hablo del “terrorismo literario” que es lo que hago y lo que pretendo. Unido conlas presentaciones no convencionales hay dos cosas que me preocupan mucho. Una es la cesión de los derechos de autor, el que los autores consideremos por levantar la pluma ya nos tienen que pagar, y sobre todo no ser conscientes de que tenemos una doble dimensión: literatura como oficio mercenario del que vivimos y por otro como difusores de cultura, cosa que no se nos va a recompensar con los derechos. Es una lucha perdida pero que tenemos que hacer, porque si no vamos al “barranco”. Ahí entra el terrorismo literario, acciones literarias o artísticas fuera de lo común que no persiguen fin económico y que intentan promover la literatura por otros cauces, por ejemplo el bookcrossing, que yo ya lo hacía antes de que estuviera de moda. Con ello acabamos con esa historia de que no presto ningún libro porque no me lo devuelven, ¿y qué más da?, ningún libro es insostituible. Como yo he leído desde niña en bibliotecas, pues estoy acostumbrada a que los lea más gente.

P: Tú tienes una página web...

EF: Sí, www.espidofreire.com. Intento que la comunicación sea posible.

P: Te quejas mucho...

EF: Sí, me quejo porque estamos haciendo una aristocracia económica de la literatura que a mí me pone los pelos de punta. Y yo vivo en ella, soy muy consciente de mi privilegio. Ahora bien, no creo que sea lo único que existe.

P: Pero hay alguna iniciativa que...

EF: Sí, es cierto, por ejemplo en el metro hay unos carteles con textos de libros, pero hay un problema y es que sólo ponen el autor, no la obra de la que se extrae el texto.

P: Eres una luchadora...

EF: Bueno, pero en sentido pacífico, porque yo no soy agresiva, no nada parecido, es que creo que hay que cambiar ciertas cosas.

Publicado en Entrevistas
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