La extravagancia del rojo

Los sueños siempre tienen algo de extravagancia. La infancia, que es el espacio en el que se originan la mayoría de ellos, también ofrece ese momento de juego y de posibilidades, de desear que lo de arriba esté abajo y lo de abajo arriba, y que no exista nada serio, que la ropa sea una mezcla de prendas mágicas y de disfraz.
No sabía qué me esperaba en el evento de Hats and Horses en Menorca, salvo que si lo organizaba Ari Vilalta me lo pasaría bien. No imaginaba que tendría ese ligero sabor británico, algo que por otra parte podría haberme supuesto, si mezclábamos caballos y sombreros.
El programa Flash Moda, de RTVE, que ayer cubría en su programa este evento, me preguntaba qué encontraba de especial en este tipo de celebraciones. Mi respuesta es la misma que daba en el primer párrafo: que me permiten convertirme en otra persona, jugar en otro ambientes, vestirme como no suelo hacerlo. En un país en el que todo nos define (las marcas que usamos, nuestra ciudad de nacimiento, nuestros estudios), un país con un eterno miedo al ridículo y al qué dirán, a mí me permiten escaparme a un terreno imaginario en el que puedo tomar el té vestida de rojo con un caballo que habla y que tiene que dejarme porque corre en unos minutos su carrera. Y entonces las plumas de mi sombrero me advierten de que ya he echado azúcar al té, y el pez de mi collar me riñe y me dice que más me vale estar más atenta, que la vida se escapa a toda prisa y no voy a ser una niña para siempre.
 
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El precioso vestido rojo que inspira este texto es de Wild Pony, y su fruncido y tejido ligero lo convierten en perfecto para un día un poco especial, o para convertirlo solo con lucirlo. Las sandalias metalizadas son de Mango.
El clutch lo compré en Nueva Delhi, en un viaje, y el collar de vidrio balear lleva también muchos años conmigo. El sombrero que luzcoo más correctamente, la pamela, de rafia y plumas negras, lleva la firma de Eflamencas, y la peluquería y la belleza ese día fueron responsabilidad de Tacha Beauty . Las fotos las tomó Nika Jiménez en el Hipódromo de Menorca.